Increíble historia

Así vivía la niña que estuvo más de 3.000 días secuestrada

Fue secuestrada a los 10 años y logró escapar de la situación cuando ya era mayor de edad

La historia de Natascha Kampusch es una de las más impactantes y conmovedoras de las últimas décadas sobre secuestros. Secuestrada a los 10 años, pasó 3.096 días en cautiverio, enfrentándose a un calvario inimaginable. Su vida durante ese tiempo, marcada por el aislamiento, el abuso y pequeños gestos de resistencia, revela la fortaleza de la niña.

Natascha Kampusch nació el 17 de febrero de 1988 en Viena, Austria. Padres separados, criada principalmente por su madre, era una niña tímida, afectada por las tensiones familiares.

La mañana del 2 de marzo de 1998, mientras caminaba hacia la escuela en el distrito vienés de Donaustadt, su vida cambió para siempre al ser secuestrada.

Secuestro en Austria 3
La historia del secuestro de la niña en Austria todavía es recordada.

La historia del secuestro de la niña en Austria todavía es recordada.

El secuestro en Austria

Wolfgang Piklopil, un técnico de comunicaciones de 36 años, la interceptó, la levantó por la cintura y la introdujo en una camioneta blanca. En cuestión de segundos, la niña secuestrada desapareció sin dejar rastro.

El secuestro desencadenó una búsqueda masiva en Austria. La policía investigó cientos de camionetas blancas, sin lograr una pista exitosa.

Natascha Kampusch fue llevada a un búnker de 5 metros cuadrados construido bajo el garaje de su secuestrador. Este espacio, sin ventanas, con una puerta de acero reforzada y aislado acústicamente, se convirtió en su prisión durante los primeros años.

Su vida era claustrofóbica y deshumanizante. Durante los primeros 6 meses, la niña no salió de ese pequeño cuarto. La habitación tenía una cama, una mesa, un televisor y un inodoro.

El secuestrador diseñó el espacio para mantenerla oculta. La entrada, escondida tras un armario y una trampilla en la cochera, aseguraba que nadie descubriera su presencia.

El secuestrador alternaba entre castigos brutales y gestos que simulaban afecto. La golpeaba frecuentemente, a veces hasta 200 veces por semana, y la mantenía en ayuno para debilitarla. A través de un intercomunicador, la insultaba y la humillaba. Sin embargo, también le proporcionaba libros, la educaba y celebraba con ella cumpleaños y la Navidad, dándole regalos.

Secuestro en Austria
La historia del secuestro de la niña en Austria todavía es recordada.

La historia del secuestro de la niña en Austria todavía es recordada.

El fin del secuestro

Con el tiempo, Wolfgang Piklopil relajó algunas restricciones. A los dos años del secuestro, Natascha Kampusch tuvo acceso a una radio. En 2005 pudo salir al jardín y un año después llegó a esquiar, bajo amenazas de muerte si intentaba escapar.

Estos “privilegios” le dieron a la niña oportunidades para planear su fuga. El 23 de agosto de 2006, a los 18 años, encontró su momento. Mientras limpiaba el auto del secuestrador, él se alejó para atender una llamada telefónica. Aprovechando el ruido de la aspiradora, corrió, saltó vallas y llegó a la casa de una vecina a quien suplicó ayuda.

Su identidad fue confirmada por una cicatriz y pruebas de ADN. Pesaba apenas 42 kilos, casi lo mismo que a los 10 años, y había crecido solo 15 centímetros.

Horas después, el secuestrador se enteró de que la niña había escapado y se suicidó arrojándose a las vías de un tren. La liberación conmocionó al mundo, pero su reintegración fue compleja.

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