Estaba detenido. Los esposaron y los subieron al patrullero de la Policía. Así como estaba, totalmente reducido, aprovechó un descuido y logró escapar. Pero eso no fue todo, sino que lo hizo manejando el propio móvil policial en el que estaba arrestado.
Estaba esposado pero así y todo pudo robarse el móvil de la Policía para escapar
El hombre de 32 años volvió a ser detenido luego de protagonizar una persecución por un pequeño pueblo que se puso en alerta

El hombre que fue detenido tras la persecución.
En el pequeño pueblo de Bladenboro, Estados Unidos, se registró el incidente el miércoles pasado. Lo que era un control policial rutinario en una ruta local se transformó en la detención de un hombre de 32 años que tenía varias órdenes de arresto pendientes por delitos previos. El sospechoso fue esposado de inmediato y colocado en la parte trasera del vehículo para su traslado a la comisaría. Pero después, se vendría lo tragicómico.
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La persecución fue breve pero intensa: el fugitivo recorrió varias calles residenciales, generando pánico entre los vecinos y obligando a cerrar temporalmente escuelas cercanas por seguridad. Las autoridades de ese pueblo de Estados Unidos emitieron alertas inmediatas a través de redes y radios policiales, y lograron interceptar el móvil policial pocos minutos después en una zona rural cercana. El hombre fue recapturado sin más incidentes graves.
Ahora, el detenido enfrenta cargos adicionales incluyendo robo de vehículo oficial, agresión a un policía, fuga y resistencia a la autoridad. Su extenso historial criminal previo —con delitos similares de evasión— hace que la pena potencial sea mucho más elevada. Las autoridades están revisando el procedimiento de contención para determinar si hubo fallos en la inmovilización o en la vigilancia.
En redes sociales, videos parciales de la persecución captados por testigos se viralizaron rápidamente, convirtiendo el episodio en tema de conversación nacional. Este pueblo tranquilo de menos de 2.000 habitantes en Estados Unidos, se vio de pronto en el centro de atención mediática por algo tan absurdo como peligroso con la detención del sujeto.