Mala praxis

El cirujano Carlos Arzuza, condenado por la muerte de dos pacientes, obtuvo la libertad condicional

El cirujano ya cumplió dos tercios de la condena a 11 años de prisión y esto motorizó que pueda salir de la cárcel

Luego de estar más de 7 años alojado en la cárcel, este jueves el reconocido cirujano estético Carlos Arzuza (55) volvió a quedar en libertad. Aunque lo hará en forma condicional ya que es un beneficio por haber cumplido gran parte de su condena por dos casos de mala praxis que derivaron en la muerte de sus pacientes.

"Estoy arrepentido por haber actuado fuera de la ley. No le puedo reparar a las víctimas pero puedo reparar mi conducta de aquí en adelante", dijo el médico en la audiencia antes de escuchar la resolución de la jueza María José Cerdera que dio el visto bueno para su libertad condicional.

En junio pasado, la Corte Suprema de Justicia de La Nación había confirmado la condena a 11 años de prisión contra el cirujano por la muerte de dos pacientes que se sometieron a intervenciones estéticas plagadas de negligencias -ver más abajo-. De ese lapso de tiempo, Carlos Arzuza ya había cumplido más de dos tercios -estaba detenido desde el 8 de diciembre de 2016- por lo que cumplía el primer requisito para una salida anticipada del penal.

Imputado. Carlos Arzuza (48).

Su abogado defensor, Martín Ríos, también argumentó que tiene una conducta ejemplar dentro de la cárcel y que incluso se va a dedicar a un emprendimiento textil con un familiar, ya que está inhabilitado para ejercer la medicina hasta el 2033.

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El pedido fue acompañado por el fiscal Gustavo Fehlmann y la jueza Cerdera dictó la resolución donde otorgó la libertad condicional. Claro que impuso algunas normas de conducta que deberá respetar para no volver a la cárcel, como no volver a cometer nuevos delitos, no salir del país, fijar un domicilio y no acercarse a los familiares de las víctimas fatales.

De esta forma, Carlos Arzuza logró salir en forma permanente de la Colonia Penal Gustavo André, ubicada en Lavalle, que es un centro de alojamiento con régimen abierto. Desde hacía algunos meses ya había obtenido el beneficio de una salida transitoria de 12 horas cada 21 días.

Acusado. El médico Gustavo Arzuza enfrenta varias causas penales.

Mala praxis

Carlos Arzuza era un cirujano que atendía y operaba en una clínica ubicada en calle Alem al 388, a metros del Hospital Central. El lugar no tenía la habilitación correspondiente, pero ese dato surgió después de diciembre de 2016. El segundo día de ese mes, su paciente Isabel Beatriz Gattari (48) llegó a la propiedad para someterse a una liposucción lumbar, una demolipectomía y una colocación de implantes de glúteo.

A las pocas horas fue dada de alta y volvió a su domicilio ubicado en calle Urquiza de Guaymallén. Su estado de salud comenzó a desmejorar, principalmente con fuertes dolores. Carlos Arzuza la visitó cinco días después de la operación para suministrarle analgésicos. Pero minutos después, la mujer falleció a causa de un trombo embolismo pulmonar.

Dos días después del fallecimiento, la fiscal Claudia Ríos lideró un allanamiento en la clínica clandestina. Se encontró con una escena bizarra: Carlos Arzuza se estaba sometiendo a sí mismo a una operación para suturar algunas heridas tras un alargamiento de pene.En el lugar también estaba su pareja, Laura Dutta, quien también terminaría imputada pero terminó absuelta en el juicio. Ambos estaban drogados, aparentemente con opio.

El lugar estaba en pésimas condiciones: hasta había unas empanadas dentro del horno que se utiliza para esterilizar los instrumentos quirúrgicos.

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En 2019 el cirujano Carlos Arzuza fue condenado

En 2019, el cirujano fue juzgado y condenado por el crimen de Betty Gattari. Lo condenaron a 4 años de cárcel bajo la figura de homicidio culposo -un hecho negligente-, mismo grado de intencionalidad por la que condenaron al médico Lotocki en Buenos Aires.

La fiscal Ríos apeló el fallo y logró que la Suprema Corte de Justicia cambie la calificación a homicidio simple con dolo eventual -de 8 a 25 años de pena-. Es decir que el médico sabía que al momento de operar lo estaba haciendo sin las condiciones necesarias, conociendo el peligro letal para la víctima y de igual forma continuó con su accionar.

Bajo esa nueva figura, la causa volvió a un Tribunal de primera instancia que en diciembre pasado lo condenó a 10 años de cárcel. La pena se unificó en un total de 11 años de prisión ya que el cirujano tenía una condena anterior a 4 años y medio de cárcel por la muerte de Roberto del Barco, un empresario que el 15 de julio de 2013 se sometió a una liposucción en la Clínica Excéllar pero murió cuando le pusieron la anestesia sin la presencia de un anestesista.

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