La desaparición de José Teodoro Masso (83) data desde hace casi 5 meses. La investigación judicial sospecha que se trató de un crimen y de hecho tiene a un único sospechoso detenido: un hombre que era la mano derecha del jubilado. Si bien a la causa la restan varias pruebas por producir, el imputado logró obtener en el beneficio de la prisión domiciliaria.
Domiciliaria con fianza de $25 millones para el sospechoso de la desaparición y crimen de un jubilado
Gonzalo González (50) accedió al beneficio y pasará a estar detenido en un departamento ubicado en San Martín mientras avanza la causa por el crimen

El sospechoso de cometer el crimen de Teodoro Masso.
A principios de junio pasado, la jueza Martina Hertlein dictó la prisión preventiva de Gonzalo González Balaguer (50) y quedó alojado en la cárcel. La magistrada coincidió con la Fiscalía de Homicidios en que hay pruebas suficientes para sospechar que mató al jubilado motorizado por un móvil económico -ver más abajo-.
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Las abogadas defensoras Celeste Aguirre y Constanza Lo Castro apelaron esa resolución pero sólo respecto a un punto: querían que el arresto se convierta en domiciliaria. Argumentaron que los informes -tanto psicológicos como penitenciarios- dieron resultados positivos para que siga preso en un departamento ubicado en San Martín.
Este martes, el juez de segunda instancia Ariel Spektor hizo lugar a la prisión domiciliaria, siempre bajo el cumplimiento de ciertos requisitos: colocación de tobillera electrónica, fianza de $25 millones, prohibición de contacto con testigos de la causa y familiares de la víctima del crimen, y entrega de su pasaporte, entre otros.
El móvil del crimen
José Masso era íntimo amigo del padre de Gonzalo González. Cuando ese hombre murió, el jubilado mantuvo el vínculo y hasta lo afianzó a tal punto que el sujeto de 50 años era quien le hacía las cobranzas tanto de las fincas como de los departamentos que tenía en alquiler.
Según comentaron investigadores, el sospechoso atravesaba ciertas dificultades de dinero. No sólo porque no tenía otro trabajo formal, sino porque también solía dilapidar plata en los casinos. Este dato sería clave para esclarecer el móvil del crimen.
¿Lo mató para quedarse con parte de su dinero? ¿Le robaba plata y el jubilado lo descubrió? ¿Tenía alguna deuda oscura que saldar? Esas son las teorías que rondan por las cabezas de los investigadores del crimen, siempre bajo el móvil económico.
La desaparición y las contradicciones sobre el crimen
José Masso fue visto por última vez el 9 de marzo pasado. El hombre de 83 años solía moverse en un auto Chevrolet Classic por la zona de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén, donde tenía varias de sus propiedades. Los investigadores empezaron a consultar a su entorno íntimo, incluido Gonzalo González, pero nadie sabía mucho.
El vehículo fue encontrado en un taller ubicado en Luján de Cuyo y la declaración del mecánico fue clave. El comerciante dijo que el auto se lo había dejado el jubilado junto al ahora sospechoso, pese a que este último le había explicado a los policías que la última vez que lo vio fueron dos días atrás.
Con esa contradicción, más manchas hemáticas que se hallaron en distintos sectores del auto, se avanzó con la detención del hombre a fines de marzo y ahora quedó imputado como presunto autor del crimen.
En pocas palabras
- Prisión domiciliaria: sospechoso de crimen de jubilado obtiene beneficio con fianza de $25 millones.
- Móvil económico: se investiga si el acusado habría matado al jubilado por deudas o para quedarse con su dinero.
- Evidencia: contradicciones en la declaración y manchas de sangre en el auto del jubilado apuntan al sospechoso.