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Carina Tirado (40) contó cómo fue el brutal ataque que sufrió. Dijo que los canes estaban sueltos en calle Darragueira de Chacras de Coria. “Sólo pedía llegar a tocar el timbre de mi patrón”, confió.

“Cuando vi los perros me encomendé a Dios antes de que me mataran”

Rosana Villegasrvillegas@diariouno.net.ar

“Cuando me bajé del micro y vi a los perros, me encomendé a Dios y sólo pensé en llegar a tocar el timbre y avisarle a mi patrón antes de que me mataran”, relató ayer, desde una sala del hospital Lagomaggiore, Carina Tirado (40), la mujer que fue salvajemente atacada por tres perros cuando llegaba a su trabajo en Chacras de Coria. La víctima sufre parálisis del brazo izquierdo y tiene 30 puntos de sutura que le recorren el cuello, fruto de las operaciones que le practicaron para salvarle la vida. Contó cómo un perro dálmata que crió de cachorro salió a enfrentar a los agresores y logró distraerlos para que su patrón la auxiliara.

Desde ayer a las 13, Carina Tirado está alojada en una sala común del hospital Lagomaggiore. En ese nosocomio pasó más de 72 horas internada en terapia intensiva, luego de atravesar una operación en la que 6 cirujanos debieron reconstruirle la vena yugular que los perros le habían destrozado en el ataque.

Un poco más tranquila y recuperada accedió a hablar en exclusiva con Diario UNO.

“Hace 7 años que trabajo como empleada en esa casa y desde hace tiempo sé que esos perros están sueltos de noche. Por eso cuando los vi en la vereda apuré el paso para llegar a tocarle el timbre a mi patrón. Apenas pude tocar una vez, cuando sentí que me atacaban por la espalda. Dos me mordieron en las piernas, me tiraron al piso y me arrastraron hasta el puente”, revivió la mujer mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.

El hecho de haber alcanzado a tocar el timbre tal vez fue lo que colaboró para que hoy siga con vida.

Es que apenas su patrón, Bruno, abrió la puerta, salió de la casa de calle Darragueira un perro dálmata que Carina había criado como propio. “Mi patrón les gritaba a los perros pero estaban enfurecidos mordiéndome. Yo creí que me mataban, sentía que pasaban autos pero nadie se paraba. En eso salió el dálmata y los enfrentó, así los distrajo hasta que Bruno pudo ayudarme y pedir una ambulancia”, continuó la mujer cuyos hematomas y heridas en rostro, cuello, espalda y piernas hablan por sí solos del salvaje ataque del que fue víctima.

Si bien lo peor parece ya haber pasado, Carina deberá esperar varios días más para poder dejar su cama de internación.

“Los médicos dicen que es un milagro, porque pese a que los perros la mordieron en la zona de la yugular y la cortaron, no le desgarraron esa vena porque eso hubiera sido fatal. Igual ahora hay que esperar la evolución. Ella tiene un parálisis en el brazo izquierdo y debemos cuidarla mucho para que no sufra ninguna infección, sobre todo en la zona del cuello, en donde la herida le comprometió la vena, la arteria y el músculo”, apuntó Eduardo, el único hermano de Carina, quien es enfermero en el Hospital Central y ha dedicado todos estos días a cuidarla.

Mientras Carina estuvo en terapia a la familia se acercó un abogado que dijo representar a la familia Luján Williams, dueña de los perros que la atacaron. “Nosotros no queremos nada de esta gente, lo que nos interesa es que tengan alguna de sanción por dejar libre a este tipo de animales, que ya habían atacado a otras personas antes”, concluyó Eduardo Tirado.

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