El Algarve representa un punto de inflexión para Portugal. Considerado el principal motor turístico del país, este destino vacacional de nivel mundial enfrenta una amenaza silenciosa pero constante: la erosión costera. En esta batalla contra el avance del mar, la arena se ha convertido en un recurso estratégico.
Portugal traslada unos 2,2 millones de toneladas de arena en una megaoperación para salvar unos 37 metros de playas
Portugal busca proteger uno de sus activos económicos más importantes y ganar tiempo frente a una erosión costera que amenaza cada año a algunos de los destinos turísticos más emblemáticos del país.
La erosión de las playas de la región es un fenómeno natural que se ha acelerado debido al cambio climático. Con el paso de los años, algunos sectores han perdido cientos de metros de arena, una situación que ha obligado a las autoridades a impulsar una inversión extraordinaria para recuperar y ensanchar la línea costera.
Portugal traslada unos 2,2 millones de toneladas de arena en una megaoperación para salvar unos 37 metros de playas
Ante este escenario, el Gobierno de Portugal puso en marcha una operación con la que espera ampliar hasta 37 metros de playa en esta turística región del sur del país. El plan consiste en extraer arena de una zona submarina para posteriormente depositarla en la costa.
El proyecto, que se desarrolla entre Quarteira y Garrão, en el municipio de Loulé, contempla el traslado de alrededor de 1,4 millones de metros cúbicos de arena a lo largo de casi siete kilómetros de litoral. Para ello, se ha destinado una inversión cercana a los 14,8 millones de euros. La estrategia aplicada recibe el nombre de alimentación artificial de playas o beach nourishment. Consiste en extraer sedimentos de áreas submarinas cercanas y trasladarlos hasta la orilla mediante dragado y sistemas de tuberías.
Las cifras de una operación millonaria
La iniciativa se ha ejecutado por fases, tramo por tramo, y en coordinación con el organismo de Patrimonio Cultural de Portugal. Además, el proyecto fue sometido a una evaluación de impacto ambiental con un doble objetivo: controlar la deposición de sedimentos para evitar la saturación de determinadas zonas y proteger el patrimonio arqueológico subacuático presente en el área de extracción.
Aunque no se trata de la mayor intervención costera realizada en la historia de Portugal, las dimensiones del proyecto son significativas:
- Traslado de aproximadamente 1,4 millones de metros cúbicos de arena, equivalentes a cerca de dos millones de toneladas.
- Rehabilitación de 6,7 kilómetros de frente costero.
- Ensanchamiento medio previsto de 37 metros de playa.
- Presupuesto de la licitación de 14,9 millones de euros.




