Cada vez que la Selección argentina queda bajo la mirada del mundo, el fútbol deja de ser solamente fútbol. Ocurrió después de la Copa América 2024 y volvió a suceder durante este Mundial. Entre festejos, discusiones deportivas y millones de publicaciones en redes sociales, resurgió una acusación que ya parece repetirse cada vez que la camiseta albiceleste ocupa el centro de la escena: que Argentina es un país racista.
La polémica fue creciendo a partir de distintos episodios. Viejos cánticos discriminatorios volvieron a viralizarse, se recordaron publicaciones de dirigentes y funcionarios argentinos que fueron cuestionadas por su contenido y aparecieron nuevas denuncias en redes sociales. Incluso el actor estadounidense Samuel L. Jackson compartió publicaciones en las que se calificaba a la Argentina como "uno de los países más racistas del mundo", una afirmación que rápidamente fue replicada por miles de usuarios.
La discusión volvió a instalarse. ¿Pero alcanza con esos episodios para definir a todo un país?
No existe ningún estudio internacional serio que permita sostener objetivamente que Argentina sea uno de los países más racistas del planeta. Sí existen hechos discriminatorios, como los hay en la mayoría de las sociedades, y también diferencias culturales que muchas veces generan interpretaciones completamente distintas según quién las escuche.
Para entender esa otra mirada basta con escuchar a quienes llegaron desde otro país y decidieron quedarse.
Peruano y mendocino por adopción: "Pensaban que era de chocolate"
Harry Rocha llegó desde Perú hace 35 años. Hoy es uno de los profesores de salsa más conocidos de Mendoza, pero cuando desembarcó en la provincia todo era incertidumbre.
"No fue fácil empezar, sobre todo en lo laboral. Pero al contrario de lo que muchos creen, recibí muchísimo apoyo de la gente", cuenta.
Durante más de tres décadas trabajó en distintos rubros, conoció miles de personas y jamás sintió que el color de su piel fuera una barrera.
"Lo que más notaba era curiosidad. La gente quería saber de dónde venía, quién era, cómo era mi historia. Nunca lo sentí como discriminación", dice.
Entre los recuerdos que más lo divierten aparece uno muy particular.
"Una vez un chico me miraba fijo y después me dijeron que pensaba que yo era de chocolate", recuerda entre risas.
Otra escena le resultó todavía más llamativa apenas llegó al país.
"Veía a dos hombres blancos hablando y uno le decía al otro: '¿Qué hacés, Negro?'. Yo pensaba: si ellos son negros, ¿yo qué soy entonces?", cuenta. Con el tiempo entendió que, en buena parte de Argentina, palabras como "Negro", "Negrito" o "Negrita" suelen utilizarse como expresiones de afecto entre amigos, familiares o parejas, sin ninguna relación con el color de piel.
Son apenas malentendidos, porque "Negrito" es cariñoso
Para Harry, esa diferencia cultural explica parte de los malentendidos que muchas veces se producen desde el exterior.
"Creo que desde otros países conocen más al porteño que al argentino del interior. Mendoza tiene otra forma de ser. Acá primero te observan, necesitan conocerte. Pero cuando entrás en confianza, te abren las puertas", agrega.
Su experiencia también le dejó otra reflexión.
"Creo que muchas veces las diferencias no pasan por el color de piel sino por el lugar que uno ocupa. Yo trabajé en la construcción, en el campo y después fui profesor de baile. Y sí, noté que a un albañil no siempre lo miran igual que a un profesor. Eso existe. Pero nunca sentí rechazo por ser negro", diferencia.
Después de 35 años, no duda al resumir qué significa Argentina para él.
"Argentina es mi casa. Mendoza es todo para mí. Amo a los mendocinos por el cariño que me dieron sin pedir nada a cambio. He recorrido otros países y pocas veces encontré una calidez como la de acá", aclara.
Qué dijo una cubana en Mendoza: "Mis hijas se sienten argentinas"
La historia de Migdalis Yozon también contradice la imagen que muchas veces se proyecta desde las redes sociales.
Llegó desde Cuba junto con sus hijas y asegura que nunca se sintió discriminada.
"Yo creo que lo que existe es una minoría de inadaptados, como pasa en cualquier lugar del mundo. Pero no representa al país", opina.
Su balance de estos años en Argentina es profundamente emocional.
"Fuimos muy bien recibidas. Hoy tenemos grandes amigos argentinos. Este es un país maravilloso que amo incluso más que el lugar donde nací", reflexiona.
Hay una frase que resume por qué eligió quedarse.
"Acá conocí la libertad. Nunca más pasé hambre ni necesidad. Mis hijas crecieron acá y hoy se sienten argentinas", concluye.
Racismo sí o no, un debate que excede al fútbol
La discusión sobre el racismo probablemente seguirá apareciendo cada vez que Argentina quede expuesta ante millones de personas por un Mundial o una Copa América. El fútbol amplifica todo: los aciertos, los errores y también los prejuicios.
Eso no significa negar que existan expresiones discriminatorias que deben ser señaladas y condenadas. Tampoco implica afirmar que una sociedad completa pueda resumirse en ellas.
El bahiense Diego Montero Cantarelli decidió responder públicamente a través de Facebook a Samuel L. Jackson justamente desde esa diferencia cultural. Le explicó que en Argentina llamar "Negrito" a un amigo suele ser una expresión de cariño y recordó el caso del uruguayo Edinson Cavani, sancionado en Inglaterra en 2020 por escribir "gracias, Negrito" en un mensaje dedicado a un amigo cercano, una frase que en el Río de la Plata jamás había tenido una connotación racista.
Tal vez allí esté una parte de la explicación. Muchas veces el mundo observa a la Argentina con categorías propias y no siempre comprende el contexto en el que nacen determinadas palabras o costumbres.
Mientras ese debate continúa en las redes sociales, Harry sigue enseñando salsa en Mendoza y Migdalis continúa construyendo su vida junto con sus hijas. Los dos llegaron desde otros países, los dos tienen la piel negra y los dos eligieron exactamente la misma palabra para definir el lugar donde viven: casa.
En pocas palabras
- Controversia: la reciente participación de Argentina en el Mundial reavivó acusaciones de racismo, amplificadas por redes sociales y figuras internacionales.
- Experiencia inmigrante: inmigrantes en Mendoza, como un peruano y una cubana, relatan experiencias positivas y de integración, contradiciendo la imagen de un país racista.
- Diferencias culturales: se apunta a malentendidos culturales, como el uso de la palabra "Negrito" como vocativo afectuoso, como causa de interpretaciones erróneas desde el exterior.








