Análisis y opinión

La eutanasia y un mensaje de dignidad: "Por favor, pónganme a dormir"

Los debates se entienden a través de las historias. Por qué la eutanasia está frenada en la Argentina. Los intentos por destrabarla desde Mendoza

Clara tenía 34 años en 2012 cuando le diagnosticaron cáncer de mama. Una licenciada en comunicación porteña, madre, con profunda raigambre, familia y amigos en Mendoza, que de repente debía enfrentar a uno de los monstruos más temidos de la humanidad. Alguna vez pensó en la eutanasia. Es lógico.

Nadie quiere morir de cáncer.

Al principio Clara hizo el camino convencional. Primeros síntomas al sentir una dureza en sus pechos, detección de los quistes, mastectomía, quimio y rayos, y colocación de las prótesis. Todos los años se hacía los análisis de control que “siempre daban bien”, cuenta un miembro de su familia, que vive en Mendoza. Así fue hasta fines de 2022.

Sobre el fin de la pandemia, viajó a Europa con su pareja, luego se les unió uno de sus hermanos para pasar las fiestas con ellos. Y allí ella les confesó que le preocupaba una señal en su cuerpo: uno de sus pezones se había retraído, y a la vez sufría de una fuerte contractura. Fue a principios de 2023 que un quiropráctico palpó un bulto irregular y la mandó a consultar a sus médicos.

Las complicaciones de Clara empezaron con un cáncer de mama.

Las complicaciones de Clara empezaron con un cáncer de mama.

El diagnóstico llegó pronto. El cáncer no sólo había regresado sino que le había hecho metástasis en casi todo el cuerpo y le había generado pleuritis. “La imágenes eran como si estrellases una bolsa de mierda contra la pared”, dijo alguien de su familia. Más gráfico, imposible.

A Clara le dieron seis meses de vida, en una de las clínicas porteñas más prestigiosas de Buenos Aires en la que se trataba.

Sobrevivió tres años y medio en los que atravesó un viaje vertiginoso hacia el final de su vida. Fue en aquel período en el que alternó medicina tradicional con rezos laicos, rituales y macumbas. Las personas somos capaces de cualquier proeza y de las prácticas más inverosímiles cuando intentamos salvarnos de la muerte. Todos tenemos algún dios al cual encomendarnos en esos momentos.

En el último otoño, ya muy debilitada y con el cuerpo carcomido por la enfermedad, vino a Mendoza a ver a familiares y amigos. Su hermano le hizo de chofer. “No podía toparme con el más mínimo bache en el asfalto, porque le provocaba dolor”, contó. Cuando ella ya no toleró ningún alimento ni siquiera por sonda nasogástrica, la internaron.

La dignidad debería ser no negociable en los últimos días de su vida. Clara reunió a los médicos y les pidió la verdad cruda, al lado de su cama de hospital, y se la dijeron. No había ninguna chance. “Pónganme a dormir… por favor”, pidió. Le fueron aumentando la dosis de morfina hasta la inconsciencia, cuando ya no sintió nada. Murió hace unas pocas semanas, a los 48 años. Los doctores le juraron a la familia que no experimentó dolor ni sufrimiento. Las personas que mueren por metástasis suelen asfixiarse cuando el líquido de la neumonía les inunda los pulmones. A Clara le habían puesto incluso un drenaje permanente para retrasar ese momento. ¿Para qué sufrir tanto?

En Argentina no hay eutanasia. Sí, una ley de muerte digna sancionada en 2012 y promulgada y publicada el 24 de mayo de ese año. Básicamente, consiste en que las personas que sufren enfermedades incurables o irreversibles pueden solicitar que se les deje de dar soporte vital tal como alimentación artificial, respiradores, o procesos quirúrgicos. En Mendoza, hasta marzo de este año se habían registrado desde 2025, unas 36 certificaciones de muerte digna. Personas que se presentaron a un escribano para dar fe de esa posibilidad.

La historia de la adolescente Frida Blanco Villegas

El 28 de marzo de 2024, entrevistamos junto a Rosana Villegas en “No Tenés Cara” a la adolescente Frida Blanco Villegas, una jovencita de diecisiete años alumna del Magisterio que pedía la muerte digna, a causa de un cáncer doloroso, avanzado e incapacitante. Contó su experiencia al aire… fue íntima y sensible. Pidió comer una hamburguesa con “todos juntos”, ir al cine… Se había hecho una lista de sus últimas cosas. Tres días después fue sedada y desconectada. Su relato fue un pedido desgarrador de dignidad:

Su caso actualizó un debate que venía dormido.

Los intentos de impulsar la eutanasia desde Mendoza

Alfredo Cornejo y Jimena Latorre -gobernador y actual ministra de Energía- impulsaron junto al fallecido abogado del foro local Daniel Ostropolsky una ley de eutanasia, basada en el derecho a morir dignamente. A no transformarse en un vegetal, a no convertirse en una carga para familiares y amigos, o para el sistema de Salud; a no sufrir innecesariamente.

Ostropolsky padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), y en una extensa entrevista también con NTC contó los fundamentos de aquel proyecto de ley, cuando aún podía hablar. Falleció un año más tarde, en septiembre de 2022.

Abogado mendocino Daniel Ostropolsky. Murió en 2022, un año después de presentar la ley de eutanasia.

Abogado mendocino Daniel Ostropolsky. Murió en 2022, un año después de presentar la ley de eutanasia.

Aquel proyecto de eutanasia al que llamaron “de buena muerte” de Cornejo y Latorre fue acompañado por varios diputados de la Nación, pero nunca pasó a debate en la Comisión de Salud, que en aquellos tiempos era presidida por la bioquímica socialista rosarina Mónica Fein. Latorre y Cornejo dejaron la Cámara y otros legisladores la fueron “re presentando” para que no perdiera estado parlamentario. Pero parece que nunca hay tiempo para tratar un asunto que urge justamente a quienes el transcurso de días, meses y años les atormenta.

El año pasado, el diputado nacional Lisandro Nieri -Cambia Mendoza- hizo algunas modificaciones al proyecto original y lo volvió a presentar. Con lo que la iniciativa podría “subir” a un plenario de comisiones para su debate. El documento que sigue es el proyecto resultante:

Entre los principales puntos del plan de los diputados mendocinos para legalizar la eutanasia en la Argentina, podríamos sumariar:

  • Derecho a morir: la ley busca regular el derecho de las personas a solicitar y recibir ayuda para morir en casos en los que sufran una enfermedad grave e incurable, o un padecimiento crónico y limitante.
  • Requisitos del paciente: para solicitar la práctica, la persona debe ser ciudadana argentina, mayor de 16 años y presentar dos solicitudes por escrito con al menos 15 días corridos de separación. Además, se debe prestar un consentimiento informado.
  • Comisión médica: establece la creación de una “Comisión Médica de Asistencia y Evaluación” en cada provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, de cinco miembros de personal médico, de enfermería y un jurista; para evaluar y autorizar cada solicitud.
  • Objeción de conciencia: reconoce el derecho de los profesionales de la salud a ejercer la objeción de conciencia de manera anticipada y por escrito. Sin embargo, las instituciones médicas están obligadas a garantizar la derivación del paciente y la realización de la práctica.
  • Cobertura: exige que tanto el sector público como las obras sociales y prepagas brinden una cobertura integral de la eutanasia.

Nieri aportó al proyecto un cambio trascendental: una reforma al Código Penal de la Nación que establece que no es delito la eutanasia, y castiga a la vez a quienes obstaculicen el procedimiento. También garantiza el derecho de los pacientes a arrepentirse en cualquier momento del proceso.

Empujando desde Mendoza

Hubo algunos intentos de empujar el proyecto de Nieri en el Congreso, pero también en el Consejo Federal de Salud que reúne a los ministros del área de todo el país, y de la Nación. Fue el ministro mendocino Rodolfo Montero quien logró incluir una mención en los temas a tratar en el Cofesa. Después, el gobierno designó una comisión de bioética integrada por especialistas médicos, religiosos, filósofos y juristas.

El decreto fue de noviembre del año pasado y el órgano que deberá estudiar la media docena de proyectos de eutanasia que hay en el Congreso fue formado por resolución en febrero de este año. Deben emitir un informe sobre los proyectos de eutanasia, entre un largo menú de asuntos a tratar.

Los integrantes de la comisión son el bioeticista rabino Fishel Fernando Szlajen, la especialista en cirugía pediátrica y máster en bioética Rosa Angelina Pace; el cura católico y profesor de bioética Rubén Revello; la investigadora del Conicet y Bioquímica de la UBA Damasia Becú; el pastor evangélico Alejandro Antonio Rodríguez y a la escribana Liliana Serebrisky. La comisión es presidida por el ministro de Salud, Mario Lugones, y tiene dos miembros suplentes: el especialista en salud pública y sanitarista Miguel Ángel Schiavone, y el ministro de Salud de Mendoza Rodolfo Montero.

Con un cura, un pastor y un rabino; es difícil que la comisión dictamine a favor de la eutanasia. Fishel Szlajen acaba de dar a luz su último libro “Cuidar sin matar”. La comisión no ha emitido aún su primer informe respecto de estos proyectos, de acuerdo con las fuentes consultadas. Deberían reunirse cuatro veces al año con al menos la mitad más uno de sus miembros. Y su trabajo es confidencial.

Los pedidos de eutanasia por piedad

El debate sobre la eutanasia se actualiza con cada paciente. La semana pasada, la intensivista Graciela Zakalik -trabajó junto a Daniel Ostropolsky en el proyecto de Buena Muerte- admitió que casi todos los familiares de pacientes desahuciados piden un final rápido. Algo que con la ley actual, no se puede administrar. Pero ¿quién puede jurar que no ocurra?

No son muchos los países que tienen eutanasia legal en el mundo. Una docena, contando la reciente Francia, que sancionó un proyecto muy parecido al uruguayo. En América Latina, sólo Uruguay y Colombia tienen ley para el final consentido de la vida en situaciones de enfermedad, cumpliendo una cantidad de condiciones. En España, fue muy debatido el caso de Noelia Castillo, una joven a quien le autorizaron y administraron la eutanasia por su padecimiento psiquiátrico desde adolescente, ya que intentó suicidarse y quedó parapléjica.

Noelia Castillo. Le administraron la eutanasia después de una batalla legal de dos años. Se la administraron el 26 de marzo de este año.

Noelia Castillo. Le administraron la eutanasia después de una batalla legal de dos años. Se la administraron el 26 de marzo de este año.

El proyecto que Nieri actualizó y que algunos están intentando mover en el Congreso bien merece tratamiento en un país donde ya hay aborto legal, y en el que las desregulaciones de casi todo están a la orden del día. Estamos debatiendo el precio único del libro, por caso, y si se pueden vender remedios en todas partes, y no hay predisposición a discutir la “desregulación” del final de la vida, y darles a las personas sufrientes esa decisión. Porque siempre hay algo más urgente de qué hablar.

Laura, y un adelanto de lo que le toca

Laura M. tiene 56 años. Fue viuda muy joven, madre de tres, profesional e independiente. Promediando los 2000 le diagnosticaron Esclerosis Múltiple Progresiva. Es una enfermedad autoinmune neurodegenerativa, en la que por error el cuerpo va destruyendo la mielina, y la capa nerviosa. El fin es la incapacidad. A diferencia de la ELA suele manifestarse en personas jóvenes.

Hace poco, a Laura la operaron por enésima vez de la columna para reemplazar una prótesis y despegarle discos solidificados entre las vértebras. Su récord es que ya tiene toda la columna intervenida. “De cada cirugía cuesta cada vez más remontar… En este último proceso me dieron una muestra gratis de la invalidez que me espera, con pañales, y dependiendo un cien por ciento de que te asistan… Cuando empezás a necesitar asistencia para lo más básico… alimentarte… bañarte… Es una puta mierda… Es la dignidad. Cuando llegue el momento, espero que nos permitan una muerte amable…”, dice.

Y tiene razón. Todas las personas deberíamos poder elegir una buena muerte, y no someternos a procesos larguísimos que generan sufrimiento y dolor físico e incapacidades a los pacientes, destruyen afectos y familias, carcomen economías familiares, y que sólo sirven para alimentar la rueda económica del negocio de la salud.

No alcanza con la ley de muerte digna. Hay que debatir una eutanasia en serio. El proyecto está. Sólo hay que sacarlo del cajón. Y mirar hacia atrás para aprender de la historia. Hasta en las guerras de los imperios antiguos como Roma y Grecia, por piedad remataban a los heridos.

En pocas palabras

  • Clara, 34 años: sufrimiento y pedido de eutanasia ante un cáncer terminal.
  • Debate legislativo: intentos fallidos en Argentina por legalizar la eutanasia desde Mendoza.
  • Ley de Muerte Digna: marco legal actual y su insuficiencia ante casos de sufrimiento extremo.
Resumen generado por Thinkindot AI