Frida Blanco Villegas (17) anotó en un papelito la lista de cosas que le gustaría hacer antes de irse de este mundo: comer una hamburguesa con amigos, merendar rico e ir al cine están dentro del plan. Los que la quieren le han dicho que van a ayudarla a concretar esos sueños simples como sea; aunque ella ya no pueda, por ejemplo, subirse a un auto. Aunque ya piense en una fecha de despedida.
Una mendocina de 17 años contó su valiente lucha contra un cáncer avanzado
En 2018, Frida sintió malestar en una pierna. Fue el principio de una enfermedad que hoy le genera penurias insoportables. Su camino de lucha y reflexiones
Frida confía con que pronto dejará de sufrir por una enfermedad progresiva que derivó en un tipo de cáncer que le impide llevar una vida soportable.
La chica conversó con el programa "No tenés cara", de radio Nihuil -con Ricardo Montacuto y Rosana Villegas-, en la mañana de este miércoles. Y su historia -que compartimos en las próximas líneas- conmovió a Mendoza.
La vida después de la vida
"Ya no quiero sufrir más -dijo ella durante la entrevista-. Lo pensé mucho junto a los médicos. Y es una decisión que vengo madurando hace tiempo, porque esto ya es demasiado".
A pesar de esas frases demoledoras, Frida soltó un par de sonrisas. Como cuando le recordaron que prometió prenderles y apagarles la luz a sus amigos desde el más allá.
"No puedo imaginar qué puede haber después de la vida, pero siempre que ha pasado algo malo he visualizado un campito con flores donde me siento libre. Creo que para mí hay eso, no sé que habrá para los demás", comentó.
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El primer dolor y el último
Todo comenzó en 2018. Frida empezó a perder movilidad en la pierna izquierda y se hizo algunos estudios.
"Me terminé operando en el Hospital Austral de Buenos Aires; me indicaron que sufría una enfermedad, Neuropatía Desmielinizante Inflamatoria Crónica. Así estuve unos tres años hasta que de vacaciones con mi familia me empezó a doler mucho la espalda y ese mismo año, unos meses después, no aguantaba más el dolor y empecé a perder fuerza en las dos piernas".
Las resonancias revelaron que Frida tenía un tumor que la obligó a operarse varias veces.
"En un momento me hicieron elegir", recordó la chica.
Le dijeron que había una cirugía que ofrecía más posibilidades de cura, pero le iba a quitar la movilidad de la cintura para abajo. La otra opción era conservar la movilidad, pero asumir más riesgos.
"Era quedarme en una silla de ruedas para toda la vida o intentar mejorarme. Y yo tenía mucha fe en que lo iba a superar. Pero no se pudo", se sinceró ella; y sobrevino un largo silencio.
Valentía y una lección para los quejosos
Llegado este punto, escribir duele. No puede contarse que una muchacha de 17 años afronta tantas operaciones, tantos días y madrugadas usando morfina para matizar los padecimientos, o que le quedan tan pocas semanas antes de irse sin sentir aunque sea un poco de esa pena.
Pero también hay cosas buenas en esta historia. Frida egresó el año pasado del Magisterio. Tiene -siempre tendrá- a sus amigos y a su familia. Y ha escrito algunas cartas que convirtió en posteos de la red social X. Son textos valientes, que invitan a luchar hasta el final.
"De todo se sale, de alguna u otra forma -reflexionó ella por la radio-. A mí me tocó la manera más difícil. Quiero agradecer a mis médicos, a mi familia y a mis amigos, que siempre me han apoyado".
Y terminó con palabras simples que deberían escuchar muchos que se quejan por zonceras: "Ahora aprovecho cada momento".
La entrevista completa de Nihuil en este audio:
*La ley 26.742, sancionada en 2012, otorga autonomía a los pacientes y les permite aceptar o rechazar determinados procedimientos médicos, incluso si se trata de menores.
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