Una reconocido empresario del Sur provincial fue condenado a pagar una cuantiosa indemnización a un hombre que atacó y le efectuó un disparo intimidatorio cerca de su oído. El hecho ocurrió en 2006 y la víctima sufrió lesiones auditivas permanentes.
Según la demanda que se cursó en el fuero civil, todo tuvo lugar en la madrugada del 19 de agosto de ese año. Cerca de la 1.30, la víctima -se reserva su identidad- se encontraba pegando carteles de publicidad junto a dos compañeros en una pared destinada para ese fin ubicada en calle Montevideo al 673, entre Perú y 25 de Mayo, de Ciudad.
En ese momento fueron interceptados por Walter De Pellegrin, propietario de una empresa conservera de San Rafael, quien agarró del cuello al joven de 20 años y le apuntó a la cabeza con una pistola 9 milímetros. Según el testimonio, el agresor le dijo: "es la última vez que lo hacés. Te voy a matar".
Los compañeros intentaron calmar al hombre pero este se enervó aún más y efectuó un disparo cerca de la oreja del demandante, escapando luego del lugar.
La víctima sufrió un trauma acústico en el oído izquierdo. Esto le generó algiacusia -dolor ante los ruidos intensos-, un tipo de lesión irreversible que no tiene tratamiento, según determinó un perito otorrinolaringólogo.
El joven realizó una demanda por daños y perjuicios solicitando poco más de 200 mil pesos más intereses y costas del proceso.
En la contestación de la acusación civil, el empresario manifestó que en la investigación penal del hecho no se pudo determinar que haya amenazado verbalmente al hombre y agregó que el disparo pudo haberse producido producto del forcejeo.
Justamente en la Cámara del Crimen se ventiló que el hombre atacó a los trabajadores porque creía que se trataba de unos ladrones que le habían intentado sustraer el vehículo a un amigo. El disparo quedó comprobado ya que se secuestró el arma de fuego -Pellegrin tenía los papeles reglamentarios- y la vaina servida, las cuales fueron cotejadas con resultados positivos. Pese a esto, fue sobreseído en sede penal.
La jueza María Paula Calafell fue la encargada de impartir Justicia en el litigio. Un perito psiquiátrico determinó que la víctima sufre insomnio temores fóbicos y tiene sensaciones de inseguridad, impotencia e injusticia. La magistrada contempló "la intimidante situación por la que debió pasar el pretensor, que quien se vio expuesto a la violencia ejercida por De Pellegrin".
La Justicia terminó condenado al empresario a pagar 250 mil pesos, más costas e intereses desde el día del hecho hasta la fecha, los cuales deberán efectivizarse en diez días a menos que el demandado apele el fallo.
