Brujería, policías y el Diablo: cómo cayó una insólita banda gracias a un malabarista

La Gendarmería desbarató una organización criminal transnacional que usaba rituales esotéricos para proteger sus cargamentos de cocaína. Enviaban la droga en feriados y partidos de la Selección Argentina. Un artista callejero fue clave para descifrar sus movimientos.

Editado por Daniel Calivares
calivares.daniel@diariouno.com.ar

Una piedra envuelta en un trapo rojo, una pata de gallina, la foto de un difunto y sangre animal. Este macabro altar no fue hallado en una sesión de ocultismo, sino entre 58 paquetes de cocaína secuestrados por la Gendarmería Nacional en la Ruta Nacional 9, provincia de Jujuy. El operativo expuso el extraño modus operandi de una banda narco liderada desde Bolivia por un capo conocido como "El Padrino", donde el esoterismo y las conexiones familiares eran piezas clave del tráfico de drogas.

El "trabajo mágico" y el clan de "El Padrino"

Las investigaciones revelaron que "El Padrino", uno de los narcos más fuertes de Cochabamba, Bolivia, exigía una insólita "protección" para su mercancía. Ningún cargamento cruzaba la frontera hacia Argentina sin que curanderos y brujos realizaran un "trabajo mágico". En uno de los vehículos incautados, los gendarmes encontraron la cabeza de un cabrito envuelta en un trapo, que estiman llevaba un mes allí como amuleto.

La flota de vehículos que tenía la banda para transportar drogas

Sin embargo, la seguridad no se limitaba a lo sobrenatural. Ya en territorio argentino, la custodia de la droga estaba a cargo de un individuo apodado "El Diablo". Identificado como F.M., de 45 años y supuesto artesano de ollas de barro y arcilla –actividad que servía de pantalla para la banda–, "El Diablo" era el "matón" designado por la organización.

La red se extendía con conexiones insospechadas. La Gendarmería comprobó la participación de un policía en actividad, uno retirado y un recluso alojado en el Complejo Penitenciario Federal NOA, en Güemes, Salta. Este último, condenado en 2024 por transportar 101 kilos de cocaína, dirigía desde prisión la logística de la banda. Utilizando un teléfono celular intervenido por los investigadores, organizaba la compra de vehículos e inmuebles y coordinaba los envíos. Todos estos integrantes compartían lazos familiares, conformando un verdadero clan al servicio de "El Padrino", donde parientes tenían incluso cédulas azules para conducir la flota de más de 40 vehículos adaptados para ocultar la droga.

"Calendario libre": droga en feriados y mundiales

La organización tenía su base en el paraje Casira, Jujuy, en el límite con Bolivia. Desde allí, realizaban envíos frecuentes hacia el sur de Argentina. Sus códigos eran claros: "calendario libre" o "libreta" referían a los días elegidos para transportar la cocaína. Estas fechas coincidían estratégicamente con feriados nacionales o partidos de la Selección Argentina en la Copa del Mundo, momentos donde suponían una menor vigilancia en las rutas.

Fue precisamente en el marco de la final de la Copa del Mundo que la banda planeó un gran envío hacia Buenos Aires, utilizando cinco vehículos y caminos secundarios. Pero la Gendarmería ya los esperaba.

Uno de los paquetes incautados por drogas

La caída: el rol clave de un malabarista

Las intervenciones telefónicas a más de 10 líneas brindaron valiosa información, pero los movimientos exactos de la banda eran difíciles de rastrear debido a la falta de referencias directas en las conversaciones. Aquí entró en escena un actor inesperado: un malabarista que trabajaba en una esquina estratégica por donde los narcos solían transitar.

Este artista callejero resultó ser un informante encubierto o al menos un observador detallista que permitió a los investigadores reconstruir la ruta y los hábitos de la banda. Sus aportes, sumados a las escuchas, fueron la pieza final del rompecabezas.

La caída de la organización no solo desarticuló la ruta del narcotráfico, sino que también expuso su crecimiento patrimonial. Las ganancias ilícitas se invertían en campos en Metán, Salta, y casas en Jujuy. El operativo final sobre la Ruta 9 desmanteló una banda donde la realidad superó cualquier ficción, combinando narcotráfico, rituales oscuros, corrupción policial y el inusual aporte de un artista urbano.

En pocas palabras

  • Organización narco: Desbaratada banda transnacional que usaba rituales esotéricos y conexiones familiares.
  • Modus operandi: Enviaban cocaína en feriados y partidos, con
Resumen generado por Thinkindot AI

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