Un preso peligroso, que escapó de sus salidas transitorias en enero pasado, fue capturado en la tarde del miércoles en Godoy Cruz, donde comerciantes alertaron que vieron a un hombre con un arma de fuego.
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Se trata de Aníbal Dalmiro Andino Cejas, quien fue detenido el miércoles alrededor de las 15 en calle Perito Moreno y Río Plomo, de Godoy Cruz, donde comerciantes lo vieron en actitud sospechosa y con un arma de fuego. Como ya habían sido víctimas de un robo recientemente, llamaron a la Policía.
Personal de Investigaciones llegó al lugar sin llamar la atención, y capturaron al hombre, quien tenía una pistola calibre 22.
En el momento, dijo que se llamaba Julio César Castro y dio un número de documento, pero cuando llegaron a la Comisaría 7 usaron su huella en el sistema biométrico y constataron que se trataba de Andino Cejas, quien tenía pedido de captura y estaba fugado del penal.
El reo lleva más de 20 años preso luego de ser condenado a prisión perpetua por un homicidio ocurrido en 1999 y otros delitos graves como asaltos en banda, privación ilegítima de la libertad, entre otros.
El 11 de enero pasado rompió la tobillera electrónica que utilizaba en sus salidas transitorias, las cuales las eran 6 horas cada 42 días en su casa desde octubre el 2018. En septiembre de 2019, por su buen comportamiento, se las renovaron y le agregaron unas horas más.
En sus más de 20 años preso, terminó la primaria, la secundaria, estudió una carrera terciaria, hizo un curso de carpintería, y participó de los talleres de adicciones. Además, desde 2014 no tenía sanciones disciplinarias, por lo que tenía varios puntos a favor para comenzar con una fase de confianza y recibir las salidas transitorias.
Lo que llamó mucho la atención a los investigadores, es que ya estaba en condiciones de tramitar su libertad condicional, pero luego de romper la tobillera y escapar de su salida transitoria, perdió esta posibilidad.
Personal de Búsqueda de Prófugos tenía indicios que Andino Cejas habría cometido otros delitos como robos en este período en el cual estuvo fugado, sospecha casi confirmada al encontrarlo ayer con un arma de fuego, lo que complica mucho más su situación penal.
Antecedentes
A las 12.20 del mediodía del 15 de septiembre de 1999, Aníbal Andino Cejas asesinó de un disparo en el abdomen a Jorge Arturo Boulet, en su casa de Maipú y frente a la mirada de la madre de la víctima.
Boulet era un empresario que tenía varios camiones. Ese día, durante la mañana, el hombre había ido a varios bancos para sacar dinero, debido a que iba a pagar en efectivo un nuevo rodado que iba a sumar a su flota.
Aparentemente, Andino seguía los pasos de este Boulet, y sabía que había sacado una importante suma de diero, por lo que fue hasta su casa.
Antes de llegar, le preguntó a dos personas que trabajaban en la empresa de la víctima dónde era exactamente la casa, y los dos, creyendo que se trataba de alguien que buscaba trabajo, le indicaron cómo llegar.
Golpeó la puerta de una casa de calle Carril Gómez 1.613, de Coquimbito, Maipú, donde le abrió una mujer de 77 años. Andino le dijo que buscaba al patrón para hacerle una consulta, y la mujer, madre de Boulet, dejó la puerta abierta y entró a buscar a su hijo.
En ese instante el delincuente entró, pasó por al lado de ella, se cruzó con Boulet y sin mediar palabra le disparó en el abdomen. Inmediatamente fue a las habitaciones donde revisó los placares en busca de dinero.
La madre de Boulet no dejaba de gritar, por lo que el asesino decidió irse antes que llegara la Policía. Al salir y pasar por al lado de la mujer, la apuntó con su arma de fuego, y se fue sin poder robar nada.
Poco menos de un mes, el 9 de octubre de 1999, cometió un asalto a una empresa de cobranza de Capital, junto a otros cómplices.
Fue en la mañana, en calle Montecaseros 1.474, donde funcionaba la empresa San Mateo.
Cuando llegaron allí, le dijeron a la recepcionista que iban a pagar, y cuando los dejó entrar, sacaron sus armas de fuego y amenazaron a 16 empleados y varios clientes.
Estaban todos amontonados tirados en el piso boca abajo. Robaron 15 mil pesos de la caja, y robaron documentos y alhajas de las víctimas.
En los dos casos, Andino Cejas fue reconocido por los allegados de Boulet, y por algunas de las víctimas del violento asalto.
Intento de fuga
Luego de haber sido condenado, Andino Cejas junto con un cómplice, les habrían pagado a dos penitenciarios 10 mil pesos para que los dejaran escapar. El combo incluía que los guardiacárceles debían dejarles uniformes y armas de fuego.
Los presos salieron del penal San Felipe, de Capital, tal cual habían acordado. Andino Cejas era quien llevaba un arma de fuego.
Cruzaron al Hospital Militar, donde creyeron que por llevar uniforme de penitenciario no serían reconocidos, pero fueron atrapados y en pocos minutos regresaron al penal.
