Aníbal Dalmiro Andino fue detenido en 1998 y fue condenado a prisión perpetua por una gran cantidad de delitos, entre ellos un homicidio. Hacía más de un año que estaba con salidas transitorias y tenía en trámite su libertad condicional. Pero en su última salida rompió la tobillera electrónica con la que era controlado y no regresó al penal.
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Personal de Búsqueda de Prófugos está detrás de sus pasos desde que constataron que no estaba en su casa el sábado 11 de enero en la tarde.
Desde octubre de 2018 Andino gozaba de salidas transitorias, las cuales eran solo 6 horas en su casa cada 42 días.
A pesar de su condena a prisión perpetua por la unificación de causas por homicidio, tenencia ilegal de arma de fuego, robos, privación ilegítima de la libertad, evasión, entre otros hechos, dentro del penal avanzó y terminó la primaria, hizo la secundaria, también estudió una carrera terciaria, participó de los talleres de adicciones y psicológicos e hizo cursos de carpintería.
Hasta el 2014 tenía problemas de conducta y era partícipe de varias peleas que ocurrían en el penal Alamfuerte, en Cacheuta, hasta que cambió su actitud y no tuvo más sanciones disciplinarias.
Debido a todo esto que estaba a su favor, le dieron este beneficio que cumplió al pie de la letra, por eso en septiembre de 2019 le renovaron las salidas y le agregaron unas horas más.
Lleva más de 20 años en prisión y con todo a favor para obtener la libertad condicional, por lo que llama mucho la atención a los investigadores que haya violentado la tobillera para escapar de su casa.
Ahora, es intensamente buscado por la Policía y cuando sea capturado perderá todo el avance que tuvo durante dos décadas. Inmediatamente será revocado su beneficio y deberán pasar por lo menos un par de años para volver a pedirlas.
Por otro lado, si en el tiempo que está prófugo comete otro delito, su situación se complicará mucho más.
Investigan a penitenciarios
La Inspección General de Seguridad también comenzó una investigación para determinar si los penitenciarios encargados de monitorearlo actuaron según el protocolo para estos casos.
Si bien aún faltan algunos informes, todo indicaría que avisaron a la Policía y fueron a su casa, donde Andino ya no estaba.
Antecedente
A los pocos años de haber sido condenado, él junto a otro cómplice les habrían pagado $10 mil a dos penitenciarios para que los dejaran salir.
Los dos reos salieron del penal San Felipe uniformados como guardiacárceles, y especialmente Andino llevaba un arma de fuego.
Una vez que los dos salieron del penal, se cruzaron al Hospital Militar, donde intentaron pasar desapercibidos, pero fueron capturados por militares, por lo que solo estuvieron unos minutos fugados.




