En 2016 las autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia no pudieron cumplir con la promesa de destinar en la zona a todos los efectivos que se recibieron en la sede local del Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP). Es que de los 70 efectivos recibidos, sólo 20 quedaron en el Sur mendocino.
Este era un viejo requerimiento de los jefes locales e incluso de los cadetes, que apenas se recibían debían emigrar hacia otros departamentos con la carga del desarraigo familiar.
Según el responsable de la capacitación del Instituto local, Pablo Domínguez, San Rafael aporta el 30% de los efectivos de toda la provincia.
En este escenario, no todas son pálidas porque el IUSP fue reequipado con mayores recursos y hubo algunas modificaciones para mejorar la calidad de los aspirantes. Más chalecos antibalas, armamento, balas y otros insumos son parte de las buenas noticias que hubo en 2016.
Otro cambio significativo para el ingreso, que es muy exigente desde lo físico y lo mental, fue la obligatoriedad de tener el secundario terminado. Esta modificación se produjo en 2015.
Ingresar al Instituto no es nada sencillo, en 2016 hubo de 300 a 350 inscriptos, pero la cifra se fue depurando en los primeros filtros. Es que muchos no pudieron pasar la prueba psicológica, la junta psiquiátrica o el estudio médico. Otros en cambio abandonaron ante las primeras exigencias físicas, explicó Ema Morales, responsable interina del IUSP.
"Intentamos preparar los mejores policías. Hay dos carreras a seguir y una licenciatura. La primera es la de Auxiliar cuya capacitación dura 10 meses, la segunda es la Tecnicatura en Seguridad Pública cuyo cursado dura dos años y prepara a los futuros oficiales", informó el comisario Pablo Domínguez, con más de 20 años de experiencia en la docencia.
El funcionario policial señaló que "durante los primeros meses se advierte quiénes tienen vocación policial y quiénes se acercan para obtener una salida laboral. La mayoría de estos últimos abandonan la carrera".
Morales coincidió con Domínguez y explicó que "tenemos un cuerpo de docentes con mucha experiencia que exigen a los aspirantes para que sean profesionales a la hora de salir a la calles".
Como en toda institución "se forman buenos y malos recursos, los menos, y esto no es ajeno a cualquier profesión. También nos equivocamos", aclaró Domínguez.
Lo cierto es que el Instituto ubicado en Coronel Suárez al 900 de ciudad, tiene como objetivo principal mejorar la currícula, que es supervisada por los directores con sede en la ciudad de Mendoza y por autoridades académicas de la UNCuyo.
"Tener un aval universitario es muy importante porque le agrega valor al título y se incrementa cuando el oficial decide seguir con la licenciatura que le permitirá acceder a cargos superiores al de comisario", señaló Domínguez.
Un dato a tener en cuenta es la disminución de mujeres que se han inscripto en los últimos dos años. Esto, según Ema Morales, estaría relacionado con las exigencias físicas en el entrenamiento y porque el cursado requiere un esfuerzo que muchas mujeres por cuestiones familiares no pueden cumplir.
Para ingresar como auxiliares el aspirante deberá tener entre 18 y 29 años, pero en cambio para cursar la carrera universitaria la edad requerida es de 18 a 27 años.
La estatura es otro requisito ya que los hombres deberán medir no menos de 1,65 y la mujeres 1,60.
Para este año hay 45 aspirantes aptos para la tecnicatura que iniciarán el cursado en marzo. Mientras que a fines de mayo se recibirán unos 20 auxiliares después de 10 meses de instrucción. En septiembre se reabrirá la inscripción para los auxiliares.
