Fui por primera vez a la Cancha de mi QUERIDO LOBO MENDOCINO a los cuatro años, es decir que ni siquiera sabía leer, ya que no había comenzado mi escuela Primaria. Una de las cosas que me incentivaron para aprender a leer fue conocer el fixture del Campeonato de la Liga Mendocina y muy especialmente en qué fecha nos tocaba enfrentar a Independiente Rivadavia. Por aquella época, no había los medios de comunicación que hay ahora; el sorteo se realizaba los lunes en la sede de la Liga Mendocina y en los diarios se publicaban hasta cuarenta y ocho horas después.Empezaba a controlar, fecha por fecha, hasta que llegaba al partido con la Lepra. “Jugamos en la fecha quince”, exclamaba y ahí empezaba a jugar el CLÁSICO. Corría a esperar a mi viejo, “El Ñato” y le decía: “Papá, con la Lepra, jugamos en la fecha quince y en la segunda rueda, iremos a la cancha de ellos, casi seguro que le vamos a dar la vuelta, en sus propias narices”.
Rubén Lloveras cuenta cómo se vivía el clásico en "su época" y sueña despierto con que su nieto pueda vivir una fiesta como aquellas.
Gimnasia- Independiente: "Jugamos en la fecha quince"

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