La Selección argentina vivió una jornada completamente diferente y a puro ritmo porque Juan Carlos La Mona Jiménez sorprendió a la delegación albiceleste generando un momento de distensión y alegría en la antesala de los compromisos de la Copa del Mundo.
La Mona visitó a la Selección argentina y brindó un show a puro cuarteto
La concentración de la Selección argentina en Kansas City se inundó de música cuando la Mona Jiménez cantó para los campeones del mundo

La Selección argentina tuvo una noche distinta para sentirse cerca de casa.
El encuentro propició una auténtica cumbre cordobesa en territorio estadounidense. Los futbolistas Julián Álvarez y Nahuel Molina, ambos oriundos de la provincia mediterránea y actuales compañeros en el Atlético de Madrid, fueron los primeros en acercarse para saludar y compartir un momento único con el máximo exponente del cuarteto.
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En ese marco descontracturado, el delantero surgido en Calchín y el defensor nacido en Embalse irrumpieron para conversar con el artista, siendo Cristian Cuti Romero el único futbolista cordobés de la delegación ausente en ese instante.
Durante el streaming, se vivieron momentos de mucho humor cuando La Mona indagó sobre las edades de los futbolistas de la Scaloneta. Al enterarse de que Álvarez tiene 26 años y Molina 29, el cantante de 75 años soltó risas y exclamó de manera divertida que eran "unos pendejos desgraciados, unos bebés", además de catalogar al atacante como un jugador muy "picante" por sus goles.
La interacción en vivo derivó en un obsequio muy especial por parte del ex delantero de River Plate hacia la leyenda de la música popular.
Julián Álvarez le entregó su camiseta número nueve autografiada y dedicada de forma exclusiva, un gesto que provocó la profunda emoción de Jiménez, quien se definió a sí mismo como un amuleto de buena energía y "cábala" para el equipo.
Show de cuarteto, asado y alertas de tormentas en la concentración de la Selección argentina
La actividad del cantante no se limitó únicamente a la transmisión digital, sino que posteriormente se trasladó hacia el Salón de Usos Múltiples (SUM) del hotel. En ese espacio común, donde luego se sumó Claudio Chiqui Tapia, el cuartetero hizo cantar a los futbolistas al ritmo de grandes clásicos como "Soy un muchacho de barrio", "Beso a beso" y "Quién se ha tomado todo el vino".
Luego de la sobremesa musical, los integrantes de la delegación argentina disfrutaron de un tradicional asado para cerrar la jornada del sábado. Sin embargo, la cena debió llevarse a cabo bajo un contexto climático adverso debido a una fuertísima tormenta que azotó a la ciudad de Kansas City y que obligó a activar los protocolos de seguridad.
Las autoridades locales emitieron alertas meteorológicas recomendando buscar refugio lejos de las ventanas debido a los intensos vientos, activando inclusive las alarmas sonoras del propio hotel. A pesar de estas condiciones extremas en el exterior, el plantel argentino logró mantener la actividad planificada puertas adentro y disfrutar de una noche que se sintió como en casa.