Gustavo Privitera
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Jesús David José Méndez (32) agregó un eslabón más a su rica trayectoria futbolística. El jugador mendocino del "buen pie" y el andar cansino le contó a UNO cómo pasa sus días en su nuevo club, el Toluca mexicano, junto con su familia (su esposa Nerea, de 26 años, y su hija Mora, de 4). Atrás dejó a un grande del fútbol argentino, Independiente de Avellaneda.
En cada charla con el muchacho de Chapanay (San Martín) nunca falta su hermano Daniel (el recordado Chino), a quien perdió a comienzos del año pasado.
-¿Cómo han sido tus días en tu nuevo club?
-La verdad es que estoy muy bien, me han recibido muy bien. La gente es muy respetuosa y muy amable. Toluca es un club serio que logró muchos títulos. Su historia marca que es un grande de México. Estoy muy feliz con mi señora y mi hija de estar acá, de este nuevo cambio en lo futbolístico y personal. De a poco estamos adaptándonos.
-¿Por qué decidiste irte a ese país?
-Porque era una linda oportunidad, era el momento de cambiar de aire y más a mi edad esta oportunidad no la podía desaprovechar. Decidí venir porque necesitaba tranquilidad en lo futbolístico y lo personal, ya que en Argentina se vive de distinta manera. Sentía personalmente que no iba a ser tenido cuenta a pesar de que arranqué jugando. En la pretemporada sentí que estaba siendo más visto a prueba para ver si seguía en Independiente o me iba, ya que me querían varios equipos, pero decidí quedarme a pelearla ya que siempre todo en mi carrera me ha costado. Siempre la peleé solo jugando con mi propio esfuerzo, sin ayuda de nadie ni de representante como hoy en día es el fútbol, es por eso que mi carrera me costado tanto.
-¿Te quedaron cuentas pendientes en el Rojo?
-No tengo ninguna cuenta pendiente en el Rojo porque siempre di todo, siempre dejé la vida en cada partido, a veces me tocó jugar bien o mal pero siempre dormí tranquilo porque en cada partido daba todo de mí; nunca me guardé nada.
El último tiempo en Independiente no anduve en un buen nivel, pero era entendible por lo que me tocó pasar. Al principio no me daba cuenta de nada, no entendía qué había pasado y a medida que pasaron los meses me fui dando cuenta que ya no estaba más mi hermano y todo parecía un sueño. Hoy me encuentro feliz, pero siempre recordando y extrañando a mi hermano.
-¿Qué momento de tu carrera recordás mejor y cuál no fue tan bueno?
-El mejor momento de mi carrera fue en Rosario Central, donde fui convocado a la Selección argentina de Maradona. Después me vendieron a Boca y también en Independiente fue bueno el semestre en el que le hice el gol a Racing.
El no tan bueno fue el momento en que falleció mi hermano, fue algo durísimo y tenía que seguir jugando a pesar de todo lo costoso que era ir a entrenar, jugar y rendir. Había perdido como ocho kilos y las piernas pesaban más de lo normal.
-¿El fútbol es algo ingrato o estás feliz de seguir jugando?
-El fútbol es lo que más amo porque sé lo que me ha costado. Hice mucho para ser jugador profesional, llegar a primera y ayudar a mi familia. Era el sueño de jugar y ayudarlos a ellos, era lo que nunca nada me detenía ni me detiene. Porque cuando uno sueña con algo y lo desea de corazón se cumple y Dios y la Virgen siempre me han ayudado en mi camino.
-¿Qué recordás y que borrarías de tu paso por Boca y River?
-De mi paso por River y Boca tengo recuerdos muy lindos. Estoy muy agradecido a todos los equipos que jugué porque han trataron muy bien y me respetan mucho. De River tengo muy lindos recuerdos y estoy muy agradecido porque fue el equipo que me dio la oportunidad de ser un futbolista profesional.
Hasta el día de hoy hablo con gente de Boca, donde siempre me trataron bien y me respetaron. A veces en el fútbol te puede ir bien o mal.
Me tocó jugar en Independiente también, donde en el peor momento de mi vida siempre me dieron su apoyo. Y ni hablar la gente de Central donde me siento muy identificado y viví cosas muy lindas.
Lo mismo en Olimpo, un club que me abrió las puertas -no tenía equipo porque en River no iba a ser tenido en cuenta- y también quiero mucho.
