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Lo que viene. Jugar la Copa Suruga Bank, como hará River mañana a las 7, era inimaginable un año y medio atrás. Ni qué decir del Mundial de Clubes, también en ese país asiático, q

La purificación riverplatense era necesaria para volver a festejar

verderico.joseluis@diariouno.net.ar

Aquel tristemente inolvidable domingo de junio de 2011, tras haber llorado como un niño frente a la suerte de mis amados colores, escribí una columna para el suplemento Ovación en la que opiné que el mentado descenso era, más allá de la frustración, necesario e indispensable para que River  resurgiera como el Ave Fénix.Y el miércoles último, cuando millones de riverplatenses nos abrazamos para festejar el logro de la tan ansiada tercera Copa Libertadores de América, me di cuenta de que todo había sucedido como alguna vez lo imaginé.Pasaron más de cuatro años para que River Plate se purificara y quedaran en pie sólo los bienintencionados, desapareciendo por completo –por decisión de los socios– los corruptos, que sólo vieron finalidad  de lucro y destrucción financiera y deportiva en la institución y en la competencia deportiva.Así comenzó el renacimiento a orillas del río que le dio el nombre para siempre. Y se fueron dirigentes cuestionadísimos como Aguilar y Passarella, y técnicos como J.J. López y se alejaron barrabravas que fueron la mano de obra excluyente del incendio de las tribunas y el destrozo de las instalaciones del edificio.Y llegaron el presidente D’Onofrio y el vice Patanian, que mantuvieron en el banco de DT a Ramón Díaz, que en poco tiempo ganó dos títulos y marcó el sendero a la Libertadores.Y con Francescoli a la cabeza retornó, hace un año apenas, el Muñeco Gallardo, con su escasa pero exitosa experiencia como DT.Y los pibes de las inferiores se recibieron de hombres, y River volvió a ganarle a Boca (aquella tarde del cabezazo goleador  Ramiro Funes Mori sacó chapa de ídolo) y la defensa se fortaleció cada fin de semana, y los mediocampistas robaron todas y cada una de las pelotas que pasaron cerca, y River volvió a ganar en las dos áreas (en los peores tiempos no cabeceábamos en ninguna de las zonas calientes), y volvieron los tiros libres combados que dejaron roncos a los hinchas de tanto festejar, y Barovero se erigió en el gran arquero y los goleadores... por fin damas y caballeros, los artilleros o romperredes volvieron a trabajar de verdugos de los porteros rivales, dejando atrás una época en la que pasábamos fines de semanas enteros penando por un gol aunque mal no fuera anotado por los contrarios y de carambola en su propio arco.River renació, más allá de los títulos locales e internacionales recientemente logrados y los que se definirán en poco tiempo.Renació como institución deportiva, señera del deporte nacional e internacional.Renació como formadora de jugadores profesionales, como institución que apoya a los técnicos jóvenes y a los chicos que juegan bien y que tienen las condiciones necesarias para superarse y ser grandes figuras y futuros cracks.Y de la mano de una conducción coherente, volvieron la tranquilidad y los logros deportivos.Fue como un natural discurrir, pero que requería de un sacrificio extremo y sanador: el descenso.Esa situación, más allá de las bromas de los contras, será imborrable para River Plate y le permitirá al fútbol todo tener una referencia concreta, palpable e ineludible del resultado inminente que aguardará agazapado el final de cada mala gestión, con tejes y manejes oscuros e inacción por doquier.Condimento extra para los mendocinos: en las filas del campeón de América 2015 están Ramiro Funes Mori y Pity Martínez, nacidos en esta tierra, que supo alumbrar a grandes estrellas del fútbol local y nacional, muchas con proyección mundialista.

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