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¿Cómo vas a hacer ese cambio, nene?

Editado por Adrián Sgroi

Desde que terminaron las Eliminatorias para Rusia 2018 (sí, aunque lo querramos olvidar hubo un Mundial el año pasado), la Argentina del "Sampalobby style" ha sido un desastre.

Y sigue siendo un desastre. Al menos en esa sintonía está en esta Copa América que se está disputando que ha generado menos entusiasmo que discurso de político en campaña. Incluso las chicas nos emocionaron más en el Mundial con lo que lograron por primera vez (dos puntos; por primera vez anotaron goles en un mundial, el tercero) y una simple búsqueda en Google lo demuestra: si buscás "selección argentina", te figura la Selección femenina primero. El #VamosLasPibas pegó más que el #VamosLosPibes porque el desastre y desconcierto que arrancó con Sampaoli continúa hoy en día con Scaloni.

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Veamos también cómo se ven los números. De los últimos 20 partidos de la selección masculina de fútbol (duelos oficiales, entre "por los puntos" y amistosos), la Argentina ganó 10, empató 3 y perdió 7. Pero veamos a quién le ganó: 4-0 a Haití, 3 a 0 a Guatemala, 4 a 0 a Irak, dos 2 a 0 a un México con suplentes de suplentes de suplentes, 1 a 0 a Marruecos y 5 a 1 a Nicaragua. Marcó 35 goles y le hicieron 27.

A los rivales "de primer nivel" sólo se les ganó en amistosos a Italia y a Rusia, aunque los primeros no clasificaron al mundial del año pasado. A los rivales de segundo nivel se le ganó a Nigeria en el mundial. Ahí están las 10 victorias. 

Repasando las últimas copas América, la Argentina llegaba a la actual copa invicta. Porque más allá de que a Gerardo Martino se le podrá reprochar que "tiró al equipo a defenderse" en las dos finales (2015 y 2016), terminó invicto ambos certámenes. Y la del 2011 también la terminamos invictos (perdimos con Uruguay en cuartos por penales). Es decir, pasaron 16 partidos para que Argentina perdiera uno por Copa América (la última derrota -antes del 2 a 0 ante Colombia de esta Copa América- había sido 3 a 0 en la final de la Copa América 2007).

Y en este cúmulo de errores que se van acumulando día a día, minuto a minuto en la AFA, el peor que se cometió fue despedir a Gerardo Martino justo después de la segunda final perdida. ¿Por qué? Porque más allá de tirar al equipo atrás en las finales (perdonen la insistencia con este tema es que sólo así se explican las finales empatadas y perdidas con Chile por penales), el Tata Martino había encontrado un estilo de juego arrollador en su segunda Copa América, la de 2016. Le ganó a Chile 2 a 1 en fase de grupos (con la mochila de la final perdida un año antes), aplastó a Panamá (5-0), Bolivia (3-0), Venezuela (4-1) y al local Estados Unidos (4-0) teniendo un 89% de posesión del balón en este último partido.

Sin dudas ése era el camino, el del juego al pie, tocando, teniendo la pelota (la mejor manera de defenderse es que no la tenga el rival, vengan de a uno) pero después empezamos con desatino tras desatino: a Bauza no lo acompañó el juego a veces tampoco los resultados; a Sampaoli "ni fu ni fa"  (aún hoy en día no sabemos a qué jugaba) y Scaloni... es más de lo mismo.

Pasaron papelones gigantes con Nigeria (2-4 en un amistoso), España (1-6 en otro amistoso), Croacia (0-3 en el mundial), Francia (3-4 en el mundial) -era Sampa-, Venezuela (1-3 en un amistoso) y Colombia (0-2), en esta Copa América -Scaloni-, en los últimos 20 partidos oficiales de la Selección (masculina).

Volviendo al presente y a la era Scaloni, hay cosas que no se entienden desde el vamos. "Ni Gallardo si fuera DT de la Selección lo lleva a Matías Suárez" (de un hincha de River el miércoles durante el partido). "Ni Alfaro si fuera el técnico de la Selección lo lleva a Leandro Paredes" (de un hincha de Boca el miércoles durante el partido). Con esto está todo dicho con dos jugadores que no andan ni para atrás ni para adelante en la Selección.

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Cosas que no se entienden como esa manía ridícula de jugar sin nadie arriba (que viene del aún más ridículo "falso 9" que explicó en conferencia Sampaoli el año pasado). Contra Colombia Scaloni plantó en cancha solo dos arriba que bajan a buscar la pelota ante la pasividad de los "volantes": y lo "quemó" al Kun Agüero sacándolo. Contra Paraguay lo metió a Lautaro Martínez por el Kun de entrada y en el entretiempo lo mandó al Kun con Lautaro a la cancha... y cuando parecía que la tormenta y el cielo negro le daban paso a un sol radiante (fueron los mejores 20 minutos de Argentina en mucho tiempo, sí, en mucho tiempo), con un ataque que iba y buscaba, el DT lo sacó a Lautaro Martínez y mandó a Di María a la cancha a jugar de "doble 3" primero y después arriba por la derecha. Y con el cambio todos hicimos esto...

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Y ahí se desvaneció cualquier ilusión. Ahí se fue cualquier intento. Messi y Agüero se quedaron otra vez solos arriba. Es más, seguimos cayéndoles y criticando a estos dos grandes goleadores y futbolistas e insólitamente no vemos que en sus equipos juegan con 4 tipos de ataque a su alrededor y nosotros los ponemos solos "a que se arreglen, total hacen 60 goles en Europa"... son grandes goleadores, no magos y no pueden jugar "solos" contra 7 u 8 que defienden. Del otro lado nos atacan dos o tres y nuestros 7 u 8 "defensores/volantes" sólo les ven las camisetas o las caras.

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Es más, contra Paraguay no se perdió sólo por el VAR (que decretó el penal, penal que ningún argentino vio en la cancha, ni en las tribunas ni acá en el país; aunque fue penal, claro) y porque Armani hizo su primera intervención divina en la Selección después de varios partidos (debió haber sido expulsado en el primer tiempo pero zafó y después nos mandó a callar literalmente a todos con el penal atajado, cosa que estuvo demás). Un envión anímico que era vital pero 3 minutos después el DT sacó a Lautaro Martínez y la historia que contábamos.

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Volvieron los fantasmas. La pelota quemaba ante Paraguay y quemará aún más contra Qatar, en el último partido de la fase de grupos (ganable y ahora sí el DT pone "dos de punta" + Messi). Es que a esta altura ya vemos que los jugadores padecen los partidos, se esconden, no piden la pelota, deambulan por la cancha sin saber bien a que se juega y el "dásela a Messi siempre" los hace hacer cosas insólitas como jamás pegarle al arco con buena posición para hacerlo (dos veces se vio ante Paraguay a jugadores bien posicionados para pegarle al arco y lo buscaron a Messi que hasta pareció sorprenderse por el pase, dado que no era lógico que se la dieran). Y el dásela a Messi funcionaría si no se escondiera el resto y sólo el Kun parece devolvérsela redonda, cuando le sale y puede. El resto, si pudiera, se esconde atrás del juez de línea.

Estos desatinos no son nuevos. Vienen de arrastre de años y también hay otros factores que influyen como dirigente ocupaídismos en sus clubes y preocupados por los refuerzos (y si la Selección los necesita desaparecen; si después anda bien se suben todos al éxito), con las divisiones menores de los seleccionados quedando eliminadas antes de ir a los mundiales o en los mundiales por cualquier rival, divisiones menores que desde que se fue José Pekerman de la Selección nunca volvieron a ser las mismas. Y es lógico entonces que a esta altura en mayores cualquier equipo no haga partido, es lógico que cualquiera nos pueda ganar y hasta no sería sorpresa que lo haga Qatar. Se han hecho demasiadas cosas mal en los últimos años. Y se están viendo las consecuencias.

Por ahora, la historia dirá dentro de 50 años que desaprovechamos a uno de los mejores de todos los tiempos, Lionel Messi, ya que no hemos podido ganar un título con él (se perdieron 4 finales; un mundial y 3 copas América). Ojalá venga pronto una vuelta de timón porque a Messi le quedan dos mundiales por lo menos y si él quiere... el tema es, ¿llegamos a esos mundiales jugando así?

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