El jugador de Independiente Rivadavia tiene experiencias inolvidables: fue campeón mundial sub 20 en 2001 y campeón olímpico en Atenas 2004

Las dos medallas de oro que atesora Nicolás Medina

Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.arCuando se van descubriendo datos al hojear revistas o diarios, el interés va en aumento. Uno mira esas hojas de periódicos de 2001 y 2004 y le da lugar a la sorpresa. Se investiga, se constata y se llega a la conclusión de que todo es cierto: el muchacho se dio el gusto de jugar al más alto nivel y de acumular experiencias que pocos jugadores de fútbol pueden contar. Nicolás Medina nació en Buenos Aires (17/2/1982), se crió en Villa Lugano y de pequeño lo llevaron a jugar al fútbol infantil de Club Parque, de donde salieron muchos cracks. Recuerda Nicolás: "Fui a los 8 años y jugaba con Fabricio Coloccini, mi gran amigo de la vida y del fútbol. Juntos fuimos a las divisiones inferiores de Argentinos Juniors". Y continúa: "A Fabricio lo vendieron, en un paquete con varios chicos, a Boca Juniors. Ahí nos separamos, pero volvimos a juntarnos en los seleccionados nacionales. Yo desde los 15 años fui citado a jugar en las distintas categorías".Haciendo un salto de época llegamos a estos días de mayo de 2016 y encontramos a Medina jugando de volante en Independiente Rivadavia, en la Primera B Nacional. El mismo que debutó en Primera A, para Argentinos Juniors, en 1999 contra Boca, con 17 años. Y seguimos leyendo su historia para ver que jugó con D'Alessandro, con Saviola, con el Pipi Romagnoli, con Maxi Rodríguez y fue titular en los 7 partidos del Mundial sub 20 Argentina 2001, dirigido por José Pekerman. Entonces su figura va incrementandose, se va engrosando de momentos inolvidables. Sus mismos compañeros en la Lepra le preguntan. "¿Es muy rápido Saviola?, "Che, Burdisso no se ríe nunca? o le piden: "Contá alguna anécdota con Coloccini o el Chori Domínguez".Muchos integrantes de ese plantel, con algunos retoques, componían el seleccionado argentino sub 23, que fue al Preolímpico de Chile, a principios de 2004. "Jugamos muchos de los que habíamos salido campeones tres años antes y nos clasificamos a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Nicolás había pasado por Sunderland de Inglaterra, después del Mundial sub 20, y estuvo hasta 2003. Jugó en una división que sería como la reserva o los torneos regionales; aunque por su pase, los ingleses pagaron una suma cercana a los 4 millones de dólares. En agosto del '02 pasó a Leganés, de la 2ª de España".El 2004 fue muy activo porque integró el plantel argentino mayor en la Copa América de Perú, en julio. "En la final contra Brasil, empató Adriano en tiempo de descuento con un gol dudoso y perdimos por penales".Y explica: "Llegamos a Buenos Aires y nos tuvimos que ir a jugar los Juegos Olímpicos a Atenas". En ese equipo los tres jugadores mayores de 23 años eran el Kily González, Roberto Ayala y Heinze. Teníamos un equipazo y además de varios de los compañeros del 2001, estaban Mascherano, Tevez, Lucho González, el Chelito Delgado... Ganamos los seis partidos y Carlitos hizo 8 goles. Terminamos con el arco invicto".De los días vividos en Grecia durante agosto del '04 cuenta: "La experiencia de los Juegos Olímpicos es única porque podés hablar con gente de otros deportes, te relacionás y conocés a deportistas de elite, que ni te imaginás cómo son personalmente".Fascinado con su experiencia olímpica recordó: "Fuimos a ver vóleibol cuando Italia le ganó a Argentina en cuartos de final y nos pareció fantástico. Nosotros estábamos en la Villa Olímpica en uno de los hoteles más alejados. Estábamos en el mismo lugar con la selección de fútbol de Portugal, que había llevado a Cristiano Ronaldo y también estaban las chicas de fútbol femenino de Alemania. El Loco Bielsa no simpatizaba mucho con el tema de que nos relacionáramos"."Una tarde se armó el día de los argentinos en un lugar de la Villa y nos juntamos con todos los deportistas que representaban a nuestro país. Estaban las Leonas, las tenistas Paola Suárez y Tarabini, los muchachos del vóleibol, los atletas y ahí podés notar que ellos son más amateurs. No todos son rentados y no juegan por el dinero. Fue excelente poder compartir esos momentos", dice Nico. Se enciende su mirada al recordar: "Íbamos a comer a la Villa Olímpica y tenías los menús para los asiáticos, los africanos, los europeos y me tocó cruzarme con el nadador estadounidense Michael Phelps que ganó ocho medallas, los tenistas Roger Federer, Andy Roddick, Venus Williams... y muchísimas figuras más, estuvo buenísimo. Cuando entrenábamos veíamos a los atletas que parecían volar al lado nuestro" (risas). A los 34 años, Nicolás Medina puede contarlo porque lo vivió de adentro. Fue campeón Mundial sub 20 y fue campeón olímpico. El mismo que vive su actualidad en Mendoza, que todos los día entrena en los Azules, que es una persona simple y que carga una experiencia ganadora. Como pocos argentinos pueden tener. "Mi suegro, Pekerman"Su relación más estrecha con José Pekerman no fue con las selecciones menores, ni con el campeonato mundial del 2001 en sub 20. Fue un tiempo después, cuando en agosto de 2003, el empresario del rock Daniel Grinbank (creador de la radio Rock&Pop) compró gran parte de las acciones del Leganés, de la 2ª división de España, en un proyecto ambicioso, con el objetivo de ascender a primera división.Llevó a José Pekerman de director deportivo y al DT Carlos Aimar. Además llevó a 15 jugadores argentinos entre los que estaban José Chamot, Federico Domínguez, Pablo Calandria, Mario Turdó, Mauro Navas, Claudio Enría, Claudio Marini, Bernardo Leyenda y Nicolás Medina. Y es mejor que la historia que sigue la cuente Nicolás Medina: "A principios de 2004 me convocó Marcelo Bielsa para jugar el Preolímpico en Chile. Lo ganamos y nos clasificamos a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004". Y continúa: "Cuando llegué a España, al Leganés de Madrid, le llevé la camiseta de la selección de regalo a José Pekerman, que me invitó a comer a su casa. Ahí fue que conocí a Ivana, hija de José, y comenzamos una relación que nos une".Vivo en Mendoza con Ivana y nuestros hijos, Bautista (8 años) y Joaquín (4). "A ella le encanta Mendoza. Yo también estoy muy cómodo y me pide que nos quedemos a vivir acá".Cuenta que no tuvo una ayudita especial por ser el yerno de Pekerman: "Nunca, si cuando llegó a la selección mayor, nunca más jugué" (risas). Y dice: "Se interesa por mi presente y sabe todo de Independiente Rivadavia, ve los partidos y lee todas las páginas por internet. Me marca los errores y siempre me da consejos como buen DT". Y afirma: "José ha venido varias veces a Mendoza, le gusta ir a unas cabañas que están a lado de los viñedos. Es un enamorado de esta tierra".

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