En el fútbol, los equipos campeones suelen ganar tanto dentro como fuera de la cancha. Y en ocasiones como esta, la fe juega un rol fundamental para aquellos que alientan desde la tribuna. Este es el caso de Agostina, fanática de Independiente Rivadavia quien este miércoles dirá presente en el Maracaná pese a su promesa.
Un guiño del destino para Agostina
La historia de Agostina tiene ese tinte mágico que solo el fútbol puede generar. Pocas semanas después de aquella vuelta olímpica en la cancha de Instituto, su vida dio un vuelco: decidió mudarse a Brasil.
"Cuando hice esa promesa no tenía pensado venir a vivir acá. Lo definí a fines de noviembre. Al final, no estoy rompiendo nada: la promesa fue que no iba a salir del país por la Libertadores. Y acá estoy, viviendo en Brasil", reveló con picardía luego de haber encontrado un vacío legal en su propia promesa.
Agostina no vive en Río de Janeiro, pero la pasión azul es más fuerte que cualquier distancia. Trabaja en un local donde sus jefes (fanáticos del Fluminense y Flamengo) entendieron lo que estaba en juego. Al verla llorar frente al televisor durante el debut contra Bolívar, comprendieron que lo suyo era en serio y le dieron los días para poder disfrutar del partido en el Maracaná.
El reencuentro con sus afectos
Tres meses pasaron desde que Agostina aterrizó en el sur de Brasil. En ese tiempo no ha visto a su familia y tampoco a sus amigas. Hasta este fin de semana, donde un pedacito de Mendoza viajó para hacerla sentir como en casa: " Hoy viene mi hermana y me encontré con mis amigas el domingo. Estoy conociendo un lugar que no conocía en Brasil, porque no vivo en Río de Janeiro. Es todo una locura. Muy emocionante. Cuando jugamos de local contra Bolívar lloré todo el partido".
Sobre cómo es para ella no poder ver a Independiente Rivadavia en cancha, manifestó: "Muchas veces hablé con gente que vive en el exterior y me contaban lo difícil que es y lo raro que te sentís por verlo por televisión. Eso es algo que no estamos acostumbrados".
"Con mis amigas hasta metíamos partidos de infiltradas. Es raro vivirlo de lejos. El sentimiento sigue intacto y estos partidos son especiales. Me parece una locura vivir algo tan histórico. Son cosas que años atrás eran impensadas, las sentíamos muy lejos", completó.
Este miércoles, cuando Independiente Rivadavia pise el césped carioca para su primer partido histórico como visitante en el certamen continental, Agostina estará ahí. Sin haber cruzado ninguna frontera para ver al azul, pero habiendo cruzado un océano de emociones para mantener su palabra.
