Después de la derrota por 4 a 1 ante Independiente Rivadavia, cuando subían al micro que los esperaba en la puerta del estadio, los jugadores de Nueva Chicago fueron apretados por la barra brava del Torito de Mataderos.
Los simpatizantes, pese a que estaba establecido que el encuentro era solo con hinchas locales, se las ingeniaron para entrar al Bautista Gargantini y cuando salieron los jugadores hubo insultos y algunas agresiones que motivaron la intervención de la policía.
Entre insultos y frases subidas de tono, los fanáticos acusaron a sus jugadores de "ir para atrás" y los ánimos estaban muy caldeados.
Se vivieron algunos momentos de tensión, que contrastaron con la alegría de los hinchas locales, y por suerte después de algunos minutos los jugadores pudieron retirarse, custodiados por los efectivos de seguridad.
