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En el debe y el haber. Los principales equipos locales que nos representan a nivel nacional cierran el año con más cosas para corregir que para festejar. Gutiérrez ascendió y se quedó, el Lobo espera un milagro.

Balance final con suertes diferentes

Se acerca el final de año con suertes disímiles para los principales equipos que nos representan a nivel nacional. Empezando por Godoy Cruz, exponente máximo del fútbol local por jugar en primera división, pasando por los dos conjuntos que están en la Primera B Nacional, Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima –aún lucha por permanecer en la categoría– y siguiendo con los dos del Federal A, Deportivo Maipú y Gutiérrez Sport Club.Si consideramos como principal objetivo que estos equipos se mantuvieron en sus respectivas categorías –excepto el Lobo– podríamos afirmar que el balance final da positivo.

Pero si nos ponemos un poquito exigentes, también podríamos decir que en algunos casos fue muy pobre lo que mostraron algunos de estos planteles.Empezando por el Tomba, que transitó el torneo de la máxima categoría, con más tristezas y dificultades que con alegrías. Ni siquiera pudo entrar a la Pre liguilla de la sudamericana.
Para la Lepra el año termina siendo bueno, ya que por lo menos no sufrió con el descenso y alcanzó el objetivo de los 50 puntos. El Lobo, en cambio, se jugará su año este fin de semana.El Cruzado volvió a quedarse en el camino y el Cele conservó con esfuerzo la categoría.Un flojo rendimiento que no cumplió con las expectativas Godoy Cruz cumplió una pobre campaña 2015, en la que el torneo contó por primera vez con 30 equipos.El Tomba quedó muy por debajo de las expectativas de sus hinchas y ni siquiera entró en alguna liguilla en busca de un lugar en una copa internacional.No fue un año sencillo porque comenzó con Daniel Oldrá como técnico, presionado por la dirigencia. El Gato les dio rodaje a varios chicos de la casa, pero le faltó gente de experiencia. Fueron seis meses con muchos altibajos y sin un rumbo definido.En ese semestre solo pudo ganar cuatro veces y con una goleada en contra, dolorosa, de local contra Lanús.En el receso, Oldrá dejó el equipo y la dirigencia contrató a Gabriel Heinze, quien llegó con métodos inusuales de trabajo.Pero lo que nadie sabía y se destapó con el correr de los partidos era que el Gringo no se había recibido de técnico y no podía ingresar a la cancha.Esa particularidad más que los resultados, que no fueron los mejores, resquebrajaron la relación con el hincha que terminó eyectando del cargo al ex defensor a pedido de la dirigencia.Fueron diez partidos al mando de Heinze, de los cuales ganó dos: el debut con Crucero del Norte y el clásico de Cuyo con San Martín en San Juan.Otra vez lo agarró Oldrá para la recta final y consiguió dos victorias consecutivas, pero no alcanzó en las últimas dos fechas para entrar en la liguilla.Para destacar las apariciones del goleador Leandro Fernández y el arquero Rodrigo Rey en un flojo torneo de Godoy Cruz.La Lepra cumplió su objetivo y ¿el Lobo podrá? Cuando falta una fecha para que termine la temporada 2014/15, tanto en Independiente Rivadavia como en Gimnasia y Esgrima ya comienzan a hacer sus respectivos balances.Pero hay que hacer una salvedad: el Lobo se juega la permanencia en la última fecha contra Villa Dálmine. Por este motivo es que cualquier balance que se haga de Gimnasia quedará supeditado a si finalmente se queda en la división. Sin dudas, su gran objetivo.Los números del Blanquinegro dan todos en rojo, en una campaña que indudablemente ha sido mala. El Mensana ha sido el equipo que más veces perdió, en total 22 veces. Y ya ningún equipo podrá arrebatarle esta triste estadística.También fue el equipo que menos veces igualó, sólo 6 partidos. Sólo sumó de a tres en 13 ocasiones. Durante las primeras 28 fechas lo dirigió Sergio Arias. Tras su renuncia, se hizo cargo del equipo por dos fechas Javier Kola hasta que desde la jornada 31 hasta el momento es conducido por Omar Labruna.Lo dicho: más allá de los malos números, si Gimnasia salva la categoría, habrá cumplido con su gran meta.Por el lado sur de los Portones del Parque, la cosa está más tranquila. Independiente jamás sufrió con el temido promedio y hasta hace fechas atrás peleó por ingresar al reducido por el segundo ascenso.Sin embargo, fue un año duro el que vivió el plantel azul, que tuvo que sufrir los permanentes problemas económicos.De entrada se sabía que esta iba a ser una Lepra austera y así fue, cuando arrancó el certamen. De la primera fecha hasta la 12, su técnico fue Daniel Garnero, pero a partir de la fecha 13 y hasta ahora, Pablo Quinteros dirige el equipo.El Negro se propuso llegar a los 50 puntos, barrera que hasta el momento ha superado, tiene 51.Un torneo mediocre para el Cruzado y el Celeste El fin de semana terminó el torneo para los equipos mendocinos sin pena ni gloria con la eliminación del Deportivo Maipú en la tercera fase. El Cruzado transitó su séptima temporada, mientras que Gutiérrez hacía su debut en la categoría. Ninguno de los dos sobresalió en la primera parte para clasificar entre los equipos que jugaron por el ascenso.El comienzo de los dos fue a toda orquesta y se mantuvieron invictos hasta la cuarta fecha. Maipú hizo una gran primera rueda y después se desinfló para quedar al borde de la clasificación en el quinto puesto. Solo perdió uno contra Talleres de Córdoba de local. La segunda rueda la sufrió demasiado ya que cayó en cinco de los nueve encuentros, entre ellos el clásico con Gutiérrez.El Celeste perdió el rumbo con esa primera derrota de visitante con Tiro Federal. Terminó la primera rueda con una racha de tres caídas consecutivas. Haber ganado el choque con Maipú tampoco le dio un empujón anímico. Entre medio cambiaron de entrenadores. Sergio Scivoletto se cruzó de vereda mientras que en Boedo asumió Alejandro Abaurre que llegaba de las inferiores de Godoy Cruz. Muy mala fue la segunda rueda de Gutiérrez.Ambos cayeron en la fase reválida para buscar la permanencia con Gutiérrez más comprometido. Ahí mejoró bastante el Celeste, mientras que Maipú subió un poco la vara. El equipo de Abaurre empezó bien y se mantuvo casi toda la ronda invicto. En las últimas fechas sintió la presión por el descenso y llegó a un desempate con la CAI en Río Cuarto. Gracias a su arquero Cristian Aracena en los penales conservó su lugar.Maipú entró por la ventana a la otra fase en gran medida por el Celeste y dejó en evidencia su irregular año al no poder ganar la serie contra Chaco For Ever. Ninguno se destacó y realizaron un torneo mediocre. Producción periodística: Diego Astorga y Pablo González.

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