El folclore a flor de pie se vivió cuando Gabriel Milito hizo su ingreso al césped del Cilindro de Avellaneda, donde su hermano Diego realizó el amistoso en homenaje a su despedida del fútbol profesional.
El Príncipe, ídolo de los hinchas de Racing, no quería vivir este momento tan especial sin su familia por lo que su hermano Gabriel, ídolo y entrenador de Independiente, eterno rival de la Academia, aceptó el desafío y estuvo presente.
Los simpatizantes locales, como era de esperarse, le dedicaron el ya típico cántico con el que identifican a "su" Milito: "Milito hay uno solo, Milito hay uno solo".