Todo lo que pensó River antes del Superclásico sufrió un cambio sustancial cuando en el inicio del partido Lucas Martínez Quarta recibió la tarjeta roja. Leonardo Ponzio tuvo que cambiar la estrategia y decidió la salida de Lucas Beltrán para permitir el ingreso de Lautaro Rivero, condicionando al Millonario a disputar casi la totalidad del compromiso con un hombre menos.
Así Lucas Martínez Quarta dejó a River con uno menos en el Superclásico
La acción nació a los 7 minutos a partir de una falla en la salida de River y un posterior pase en profundidad que encontró completamente desarticulada a la última línea local. Con campo abierto a su favor y rumbo directo hacia el área, Miguel Merentiel aceleró a pura potencia para quedar en una inmejorable posición de remate frente al arquero.
Al verse superado en velocidad, Martínez Quarta buscó frenar la carrera del delantero Xeneize tomándolo de la camiseta justo antes de que pisara los límites del área grande. Si bien en primera instancia el juez principal dejó continuar o valoró la infracción con una sanción menor sobre el terreno, la advertencia desde la cabina de tecnología no tardó en llegar.
El llamado del VAR conminó al referí a revisar las imágenes en el monitor ubicado al costado de la cancha. En la repetición se apreció con total nitidez que el atacante uruguayo quedaba mano a mano contra el guardameta y que no existía ningún otro defensor con posibilidades reales de llegar al cierre para auxiliar la jugada.
Al ratificar en la pantalla que el contacto se trató de un agarrón como "último hombre" para impedir una opción manifiesta de gol, el árbitro retornó al rectángulo de juego, revirtió su fallo inicial y castigó al marcador central con la tarjeta roja directa, sellando un inicio cuesta arriba para el elenco de Núñez.
River limpió las tarjeta para que el defensor juegue
La controvertida expulsión provocó un impacto inmediato en el desarrollo del clásico y trastocó por completo el plan de juego, obligando al equipo a replegarse en inferioridad numérica y alterando la atmósfera en el estadio desde el pitazo inicial.
La jugada colocó nuevamente en el centro de la escena al Chino Martínez Quarta, envuelto en una situación de extrema ironía deportiva. El defensor central había gestionado la acumulación de tarjetas amarillas en las jornadas previas para garantizar su presencia limpia en la gran cita, pero su tan planificada titularidad duró apenas unos instantes antes de marcharse temprano a los vestuarios con una roja directa.
