De incuestionable mérito deportivo, pero maltratado por hinchas ajenos y medios periodísticos que llegaron a considerarlo como un “título no oficial”, se cumplen este miércoles 25 años del único campeonato profesional de Primera División obtenido por Gimnasia y Esgrima La Plata: la Copa Centenario de 1993.
El certamen, organizado para conmemorar los 100 años de la fundación de la Asociación del Fútbol Argentino, arrancó en junio de 1993, pero la final recién se pudo disputar el 30 de enero de 1994, cuando Gimnasia se impuso por 3-1 a River Plate, en el estadio del Bosque platense.
Por problemas de calendario, la final no pudo disputarse hasta enero de 1994. En ese lapso, varios clubes renovaron contratos e incorporaron futbolistas, pero otros, como Gimnasia, no pudieron retener a alguno de sus valores y así fue como el Lobo perdió a sus entrenadores, Carlos Ramacciotti y Edgardo Sbrissa.
Asumió Roberto Perfumo, a escasos días de la histórica final. “Salir a buscar el empate es un suicidio”, aseguró el nuevo técnico, pese a las ventajas del reglamento. Enfrente estaba un poderoso River, conducido por Daniel Passarella y con figuras como Sergio Goycochea, Leonardo Astrada, Sergio Berti, el “Burrito” Ariel Ortega y Hernán Crespo.
Un penal atajado por Javier Lavallén a los 30 minutos, un gol de palomita de Hugo Guerra sobre el final del primer tiempo, la angustia del empate de Facundo Villalba en los primeros minutos del segundo período y las conquistas en el epílogo de Pablo Fernández y Guillermo Barros Schelotto desataron el delirio en el estadio de las calles 60 y 118, en La Plata.
Todos técnicos, o casi todos
“Somos todos técnicos”, decía una publicidad argentina en la previa del Mundial ‘94, pero la ironía se convierte en realidad si se trata de los futbolistas que integraron el equipo campeón de Gimnasia La Plata, en la Copa Centenario 1993, de la que se cumplen este miércoles 25 años. En total, nueve de los once jugadores que disputaron la histórica final frente a River continuaron su carrera como entrenadores.
El arquero Javier Lavallén, surgido de las divisiones inferiores de Gimnasia, se desempeña como entrenador de arqueros juveniles del club.
El uruguayo Guillermo Sanguinetti, jugador extranjero con más presencias en la historia del Lobo (383 partidos, entre 1991 y 2003), tuvo su primera experiencia como director técnico precisamente en Gimnasia, en 2005.
Pablo Morant, actual ayudante de campo de Hernán Cristante en el Toluca de México, dirigió a varios equipos, Colón y a Gimnasia, entre ellos. Fue coordinador de las divisiones inferiores del Lobo entre 2007 y 2011, cuando surgieron importantes jugadores como “Nacho” Fernández, Lisandro Magallán, Milton Casco, Fabián Rinaudo y Maxi Mezza.
El mendocino Darío “Indio” Ortíz, el otro central del equipo campeón, formó dupla técnica con Morant en Estudiantes de San Luis, donde ganaron el torneo Federal A de 2014. Además, fue técnico interino de Gimnasia en dos ocasiones: en 2011, cuando no pudo evitar el descenso y en abril de 2018, en tres encuentros, previo a la llegada de Pedro Troglio.
La excepción de la defensa fue el lateral izquierdo Sergio Dopazo, quien lejos de la adrenalina del fútbol decidió montar una empresa de transporte de camiones en la localidad bonaerense de Chacabuco, donde también suelen verlo al volante.
Entre los mediocampistas, la experiencia como técnico de Pablo “Moncho” Fernández fue algo traumática. Debutó en la división Reserva en 2008 y tuvo su gran chance en diciembre de 2009, pero perdió los tres partidos que dirigió y fue despedido. Terminó en juicio con el club.
El actual DT del Lobo mendocino, José María Bianco, el “Chaucha”, lleva una larga trayectoria como conductor; sin embargo, nunca dirigió a Gimnasia La Plata. Fue ayudante de Héctor Cúper en Mallorca, Valencia e Inter de Milán; dirigió a Arsenal, Quilmes, Talleres de Córdoba, Unión, subió con Tiro Federal a Primera División y logró ascensos a la B Nacional con Agropecuario y Guaraní Antonio Franco. Pero su primer "Lobo" es el mendocino.
Lejos del ambiente futbolístico se encuentra Pablo Talarico, empleado de una empresa metalúrgica en San Nicolás. “Tengo mi trabajo de ocho horas diarias, mi familia, soy como cualquier laburante”, contó el ex mediocampista.
Los más reconocidos, sin dudas, son los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, una dupla técnica que se alzó con la Copa Sudamericana al frente de Lanús y un bicampeonato local con Boca. Actualmente, incursionan en su tercer club como entrenadores, Los Angeles Galaxy.
Finalmente, el uruguayo Hugo Romeo Guerra falleció el año pasado, a raíz de un infarto, a los 52 años. Hasta entonces, también era director técnico en el Club Sport Salto, de la provincia de Buenos Aires.
