Carlos Salvador Bilardo no es un nombre más en el fútbol argentino. No fue solo jugador y entrenador sino que también se erigió como el fundador de una manera de vivir y entender el fútbol. Creó su propia escuela en la que no había lugar para los segundos, en la que había que jugar a la pelota hasta en los detalles, incluso con estrategias desde el vestuario y en la previa.
En su faceta de entrenador, el Doctor también escribió capítulos dorados en la historia de Estudiantes de La Plata. En 1982, Bilardo condujo al Pincha a obtener el Campeonato Metropolitano, hecho que lo catapultó a convertirse en entrenador de la Selección argentina. Al frente de la Albiceleste estuvo durante 77 partidos, lo que le bastó para consagrarse en Campeón del Mundo en 1986, con Diego Armando Maradona como capitán.
Bilardo, un emblema de Selección
Conocida fue la exigencia del Doctor con el plantel de la Selección argentina de 1986. En la previa de la cita mundialista en México, Bilardo organizó una estricta aclimatación a la altura conocida como Operativo Tilcara. El plantel se hospedó en un hotel que cubría las necesidades básicas, despojado de cualquier lujo.
El espacio de entrenamiento no estaba en las mejores condiciones y había escasos teléfonos para comunicarse, algo que solo podía hacerse hasta las 21 donde se terminaba el turno del operador. "La gente no tiene noción de los lugares donde entrenábamos. Era pura tierra y si encontrabas una mata de pasto, te sacabas una foto para ver que era cierto", recordó el Checho Batista alguna vez. "Carlos (Bilardo) nos había mentalizado tanto de lo que significaba ser hombres de selección, que nos bancamos todos esos días en una ciudad muy linda, pero donde no había nada, a diferencia de ahora que es distinta". La historia terminó con el mejor desenlace y el campeonato del Mundo, el segundo, para la bandera celeste y blanca.
Carlos Bilardo también dirigió a Deportivo Cali, San Lorenzo, Selección Colombia, Sevilla y Boca, entre otros. Un entrenador que siempre dejó huella, un valor que perdura hasta hoy, que cumple 88 años de edad, en medio de una pelea contra la enfermeda del síndrome de Hakim-Adams.
