El árbitro del suspendido superclásico del pasado jueves por octavos de final de Copa Libertadores, Darío Herrera, reconoció que ningún "jugador de Boca presionó para que siguiera el partido", al tiempo que aseguró que los futbolistas de River damnificados por las emanaciones tóxicas que existieron dentro de la manga de salida al campo de juego "no fingieron estar afectados, sino que realmente lo estaban".El 10 de noviembre de 2001, en el mismo lugar en que el jueves anterior se registraron los vergonzosos episodios que determinaron en la víspera que se le diera por ganado ese cotejo a River y consecuentemente con ello clasificara a los cuartos de final de la Copa, Diego Armando Maradona dejó una frase con su sello: "la pelota no se mancha".
Darío Herrera reconoció que ningún futbolista local "presionó para que siguiera el partido". Los de River "no hicieron acting", tiró.
El árbitro del Superclásico defendió a los jugadores de Boca

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