Gregg Popovich, entrenador de San Antonio Spurs, se mostró temeroso al referirse a la enfermedad del alero LaMarcus Aldridge, quien será baja por "tiempo indefinido" debido a una arritmia cardíaca.
"Da un poco de miedo, pero no hay necesidad de alarmarse todavía. Le están realizando exámenes y verá a unos especialistas. Después, sabremos bien a qué nos enfrentamos", aseguró a los medios norteamericanos.
San Antonio señaló en un comunicado que "todas las partes involucradas llegaron a la conclusión que lo mejor para Aldridge es que no juegue hasta que se realicen más exámenes y pruebas. Los Spurs ofrecerán novedades cuando sea apropiado".
Aldridge ha tenido problemas cardíacos en el pasado, y en su temporada de novato en 2007 le diagnosticaron el síndrome Wolff-Parkinson-White, una anomalía que puede provocar una aceleración en el ritmo cardíaco. El alero se perdió los siete últimos partidos de su campaña de novato para recibir tratamiento por la condición.
En 2011 también tuvo que recibir el mismo tratamiento, conocido como una ablación, aunque en esa ocasión pudo volver a jugar en la pretemporada.
Los Spurs sabían de los problemas cardíacos de Aldridge cuando lo ficharon con un lucrativo contrato como agente libre en 2015. Su condición siempre ha sido considerada como poco grave, ya que ha podido regresar a la cancha después de cada episodio, pero el equipo no piensa arriesgarse con la salud de una de sus estrellas. "Fue algo inesperado, pero es un tema sensitivo, así que queremos estar seguros de que esté bien", dijo el escolta argentino Manu Ginóbili.
