La labor de Santiago García es muy importante para Godoy Cruz. El Morro es líder de este equipo y así lo hace sentir en la cancha.
El delantero uruguayo del Tomba no solo complica a los centrales sino que también se las ingenia cerca de los laterales para habilitar a sus compañeros.
Eso fue lo que sucedió en el segundo gol de Godoy Cruz cuando García luchó un balón en la esquina del córner y, ajustado contra la línea, envió el centro. La jugada terminó en el tanto de Juan Fernando Garro y todas las miradas se posaron en su festejo, en la esquina opuesta a la del Morro.
El morocho quedó solo, pegado a los fotógrafos y al primer asistente, agachado, casi sin levantar la cabeza, adolorido, extenuado y asustando a los pocos hinchas de Godoy Cruz que se habían quedado "con él". Después de cambiar el aire y recuperarse de un golpe, se sumó a la mitad de la cancha para que Boca sacase del medio.
