A lo Coldplay, aunque con caravana incluida, el presidente Javier Milei anda de gira llevando su show “El Tour de la Gratitud”, un espectáculo popular que muestra al primer mandatario cerca del pueblo, algo que solamente él en su elenco de gobierno puede lograr: todo se trata de su figura.
Temporada de circos en Mendoza: llega el león Milei con su show "Gratitud"
Hay que hurguetear un rato en la historia del mundo para encontrar animales políticos de la estirpe de Milei: el italiano Silvio Berlusconi o Donald Trump, ídolo indiscutido del león
Sin él, nadie dentro de La Libertad Avanza resulta convocante, con él en la caravana todo es desborde, seguridad presidencial saturada y policías provinciales que asisten pero que no dan abasto.
En el caso de Javier Milei, a diferencia de la banda londinense, no hay grandes despliegues lumínicos ni de sonido, sino más bien un paseo en camioneta abierta, cual Carrusel de la Vendimia –porque se hace de día-, sin tirar ninguna fruta porque “no hay plata” y visita fugaz para dejarse ver y tocar por los mortales que ven en el presidente a un rockstar.
Fascinación fan
El mismo pantalón negro ancho con bolsillos, las mismas zapatillas negras ortopédicas, las mismas camperas –aunque haga 32 grados a la sombra- y el mismo movimiento de brazos sin control ornamentan el despliegue del que se quieren colgar gobernadores, intendentes y legisladores de cualquier rango para sacarse una foto con el ídolo político del momento.
Fascinante trance vive la Argentina gobernada por un personaje que todos quieren ver y tocar. Incluso en las semanas más turbulentas de su gobierno, los hermanos Milei resuelven todo sacando a pasear o mostrando a su figurita más difícil que genera gritos fanáticos incluso en quienes no tienen laburo o todavía no hicieron ni una comida en el día, y no porque estén practicando el ayuno intermitente sino porque no tienen un mango.
Liderazgos mesiánicos
Hay que hurguetear un rato largo en la historia del mundo para encontrar animales políticos de la estirpe de Milei: el italiano Silvio Berlusconi, algún extravagante zar europeo de siglos pasados, quizá un jeque de vicios mundanos rayanos con el pecado, algún príncipe saudí.
O el mismísimo Donald Trump, el ídolo indiscutido del león, que ama (o amaba) ser fotografiado entre féminas, filmando un reality show o bailando como el orto.
Sin leones ni monos
Desde hace varios años en la Argentina está prohibido que los circos lleven, muestren, usen y exploten animales en sus compañías de espectáculos, una medida acorde a los tiempos que viene a poner un poco de compasión sobre leones, monos y otros bichos que nada tienen que ver con estas tierras pero que eran forzados a mostrarse y a cagarse de hambre encerrados en jaulas.
Sin embargo, el 18 de febrero, en las vísperas de una elección en 6 comunas mendocinas que podrían ser el preludio del 2027 para muchos y como adelantamos hace un par de semanas en esta columna, el presidente Milei, conocido –como a él le gusta- como “el león” visitará Mendoza para ponerle moño a una campaña que viene siendo bastante abúlica más allá de algún que otro spot figurita repetida.
Entradas a la venta
Alfredo Cornejo, con todos los suyos, ya compró entradas para la primera fila. El cornejismo encontró en Milei una figura que ellos no tienen, básicamente porque el estilo del presidente dista varios kilómetros del estilo medio del político mendocino.
Acá abundan las chombas de piqué, los zapatitos lustrados, el suéter en los hombros y los pantalones de gabardina recién planchados: nada menos Milei style que un mendocino entrando a tribunales, a la cancha, a misa o al Frank Romero Day.
La política saca apasear su versión show: el espectáculo como forma de conectar con la gente a falta de ideas que puedan cambiar la dura realidad de la mayoría de los argentinos de a pie.
Escupir el asado
La idea central del gobernador y su equipo con la visita de Milei es dar la estocada final sobre los intendentes que pugnan por ganar las elecciones departamentales del 22 de febrero.
La elección de Maipú para caravanear no es azarosa –aunque dicen que los organizadores hubieran preferido una visita a San Rafael, donde viven los más enemigos de Cornejo, pero que la hermana del presidente habría descartado esa posibilidad después de recibir un llamado de un íntimo de ella que aprecia más a los hermanos Félix que a Cornejo-: el objetivo es aguarles la fiesta a los 2 intendentes más importantes que tiene el peronismo en Mendoza.
Las cosas están tirantes no, lo que sigue. El clima está caldeado y el 18 el radicalismo y los libertarios moverán colectivos, transportes escolares y trafics para que sus militantes vayan a saludar al león.
Porque mover colectivos no es solo patrimonio de los peronistas, entre tanto mito urbano que nos han impuesto. ¡Bienvenido león a la tierra del sol y del buen vino! Aunque no te guste ni el tinto, ni el blanco, ni el rosado. Nos salió raro el presi.








