El viernes fue un día histórico en la Justicia Federal de Mendoza. En un proceso de autofagia que duró casi 5 años, la institución condenó a uno de los suyos por delitos de corrupción por primera vez. La sentencia contra el ex juez federal Walter Bento no es el punto final en la megacausa por el cobro de coimas en Mendoza. Es que no sólo habrá instancia de revisión del fallo sino que también se dejaron varias puntas abiertas.
Las puntas abiertas que dejó la sentencia contra Walter Bento
El hijo de Walter Bento que fue absuelto, los empleados bancarios que le dieron un préstamo irregular y la empleada que compró un departamento de las coimas
Tras 2 años y medio de megajuicio, Walter Bento fue condenado a 18 años de prisión por ser líder de una banda criminal que cobró coimas en Mendoza para favorecer a presos a su cargo, además de lavar el dinero que provenía de los sobornos junto a gran parte de su seno familiar. Además del exmagistrado, su esposa y uno de sus hijos, fueron sentenciadas 14 personas que integraban la asociación ilícita o que pagaron el dinero.
La sentencia de las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y Carolina Pereyra no será el punto final en el expediente. Los abogados defensores de Walter Bento y sus cómplices presentarán en los próximos días recursos en busca de revertir el fallo del megajuicio en instancias superiores. Pero también el veredicto dejó otras puntas abiertas que, tal vez, nunca tengan respuesta.
El hijo de Walter Bento que quedó afuera
El Tribunal condenó a Walter Bento, su esposa Marta Isabel Boiza y a uno de sus hijos, Nahuel Bento. Las juezas consideraron que eran parte de un circuito de lavado del dinero que provenía de las coimas. Pero algo particular ocurrió con respecto a su otro hijo, Luciano Bento. Si bien estuvo imputado en la causa, en los alegatos finales del juicio el fiscal de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), Diego Lavado, retiró la acusación en su contra.
La Ley impone que cuando un fiscal no acusa, un Tribunal no puede condenar. Y si bien terminó absuelto por esta cuestión técnica, las juezas consideraron que Luciano Bento también participó de la maniobra de lavado de activos: "Aparece como el miembro del grupo que, pese a ser quien tenía menores ingresos lícitos, contaba con una cantidad importante de bienes a su nombre cuyo valor es mayor a los que tenía su hermano Nahuel, quien tenía mayores ingresos. Contrasta de manera ostensible", señalaron.
Las juezas destacaron que Luciano Bento era el único de los 4 integrantes de la familia que no era funcionario y -como tenía rango de empleado en el Poder Judicial- no era necesario que presentara declaraciones juradas, logrando así eludir los controles: "Fue el engranaje más visible del sistema. Concentró activos con menor exposición y control".
Sospecha sobre funcionarios del Banco Nación
Otro de los delitos por los cuales se condenó al matrimonio es falsedad ideológica. Walter Bento y Marta Isabel Boiza distorsionaron sus datos para acceder a un préstamo hipotecario en el Banco Nación destinado a vivienda única, aunque ya eran propietarios de 6 inmuebles.
No sólo no cumplían ese requisito básico, sino que también el departamento que compraron superaba en un 24% el tope máximo del monto de los créditos; y además declararon que tenía 58 metros cuadrados menos.
Más allá del delito que cometieron Walter Bento y su esposa, las juezas también apuntaron contra las autoridades del Banco Nación que otorgaron ese crédito y que nunca fueron individualizadas en la investigación. "Este dato no es menor, porque refuerza el carácter irregular y opaco de toda la operatoria".
"Esta situación proyecta una seria sombra sobre la actuación de los funcionarios del Banco de la Nación Argentina que intervinieron en la autorización. No puede minimizarse ni pasar desapercibido. Por el contrario, se impone la necesidad de examinar eventuales responsabilidades de todos los involucrados vinculados a la administración fraudulenta y el desvío de recursos públicos", consideraron en la sentencia del megajuicio.
La empleada de Walter Bento
A mediados de 2023, cuando el megajuicio por las coimas en Mendoza estaba en pleno desarrollo de pruebas, un acusado aportó un dato bomba. Javier Santos Ortega -no llegó a la sentencia porque se quitó la vida antes- admitió que pagó 722 mil dólares de soborno a cambio de su libertad y que parte de ese dinero -180 mil dólares- lo consiguió a través de la venta del inmueble "a una secretaria del Juzgado que supo que tenía problemas".
El coqueto departamento ubicado en calle Avellaneda de la Quinta Sección fue adquirido por María Carolina Bartolini, una empleada del juzgado de Walter Bento, y su esposo. Durante esos días, Javier Santos Ortega acababa de ser detenido y le habían tomado declaración indagatoria en el marco de una causa por contrabando que estaba en manos del entonces juez federal.
Cuando surgió este dato en el juicio, los fiscales María Gloria André y Dante Vega ordenaron que se abra una nueva investigación en busca de comprobar si la empleada de Walter Bento compró la propiedad para que la plata del soborno le llegue en efectivo a su jefe. Incluso se realizaron allanamientos meses después en ese expediente.
En tanto, la abogada que trabajaba para Walter Bento terminó renunciando a la Justicia Federal en febrero de 2024.







