Análisis y opinión

¿Qué va a pasar con la Selección y con la economía?

Son los dos grandes interrogantes que hoy por hoy atraviesan a gran parte de la sociedad argentina

A una semana del comienzo del Mundial, crece la expectativa sobre el desempeño que puede tener el representativo del fútbol argentino. Todos en el país quieren ver a Messi levantando la única copa que le falta, la más importante, para coronar la carrera de quien es uno de los mayores astros de todos los tiempos.

Siendo ya un líder maduro, no sólo dentro del campo sino de todo lo que implica ser un estandarte del plantel trabajosamente seleccionado por Leonel Scaloni, el capitán argentino llega en plenitud con sus 35 años a la cumbre que se celebra cada cuatro años.

Un equipo bien balanceado, con el antecedente de haber logrado, por fin, un título como el de la Copa América, aumenta las esperanzas al pueblo argentino, incluso más allá de la afición futbolera.

Después de tantas frustraciones colectivas en varios planos, la ilusión se agiganta, quizás no tanto por el potencial futbolístico, sino por el deseo, y hasta por la necesidad.

Se ha llegado a este punto de confiabilidad por trabajo, disciplina, resultados y una pizca de fortuna, algo que en el fútbol no puede faltar para alcanzar el éxito. Pero, como en tantas disciplinas, los logros van de la mano del mérito, cuestión que en la política gubernamental argentina no está bien valorada.

El foco del mundo estará puesto en Qatar por algunas semanas, mientras la realidad transcurre sin detenerse. Fuera del ámbito del fútbol la vida parecerá congelarse unas semanas, para recién arrancar con las cosas de la rutina diaria al concluir la cita ecuménica. Y, con la mirada de todos puesta allí, los gobiernos y sus decisores tendrán un respiro gracias a la descompresión que implica la desatención de las malas noticias del día a día.

Con ese afán, las autoridades saben que podrán tomar medidas sin tantas resistencias y, lo que es igualmente significativo para ellas, podrán disfrutar una tregua mientras la inflación y la incertidumbre arrecian. Se trata de un módico alivio que en el Gobierno se está esperando, pero que va a caballo de los resultados deportivos.

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Verano caliente

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¿Qué pasará con los precios?. Es la gran incertidumbre de todos.

¿Qué pasará con los precios?. Es la gran incertidumbre de todos.

Qué va a pasar con los precios en los supermercados, con el congelamientos por cuatro meses de una canasta de productos, o a cuánto se irá el dólar, forman parte de las dudas que con frecuencia se comentan los consumidores.

Últimamente ha surgido con fuerza la pregunta de si habrá una devaluación, si habrá una liberación del tipo de cambio y, en tal caso, en qué fecha, y a cuánto escalará la divisa.

Desde el pan y circo de la Antigua Roma, la política ha seguido esa lógica bajo un intento de manejar el sentido de la oportunidad en la toma de decisiones. En ese plano, el Mundial de Fútbol llega en el momento más apropiado.

El problema en el caso argentino es que a las autoridades se les ha ido de las manos muchas de las variables, que siguen su propio derrotero de acuerdo con el contexto internacional, o por los movimientos de los mercados que hacen su lectura de los acontecimientos, o por las expectativas de la gente que tiene los pies sobre la tierra.

Sergio Massa ha logrado mejorar las condiciones en el frente externo con los organismos internacionales de crédito y logró un respiro con la liquidación del campo a través del dólar soja; sin embargo, el drenaje del Banco Central sigue imparable.

En el ámbito del Grupo de los 20, Alberto Fernández aprovechará para reunirse con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, a quien le planteará las consecuencias que tiene la guerra en Ucrania para Argentina.

Según sus cálculos, el país ya perdió 5.000 millones de dólares, que es lo que tuvo que pagar de más por el aumento del precio de los combustibles, los fertilizantes y los alimentos.

Fernández contó que tuvo una comunicación telefónica con Georgieva y le adelantó que quiere revisar los sobrecargos de una deuda que considera irresponsable, tema que también conversó con su par francés, Emmanuel Macrón.

También los está pagando Ucrania, explicó, por lo que considera un buen momento para que "los programas sean realizados de acuerdo con lo que ha pasado con la guerra".

A su regreso, unos cuantos problemas urgente lo estarán esperando. La necesidad de blindar la paz social para fin de año le exigen algunas definiciones que no estarán exentas de tironeos políticos con Cristina. Fernández ha adelantado que se otorgará un bono para trabajadores estatales y privados, pero no la suma fija que pidió públicamente la vicepresidenta. Un tema más de disputa en la cúpula del Frente de Todos, como si no faltasen problemas.

Para las fiestas de fin de año el Mundial será un recuerdo embriagante o frustrante, según cómo sucedan los acontecimientos deportivos. Atentos a los ánimos colectivos, se empiezan a encender velas en el Gobierno para que les vaya bien a Messi y a sus muchachos, porque si llegaran a la levantar la Copa del Mundo, quizás se pueda tirar un buen tiempo más sin demasiados sobresaltos.

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