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Éramos pocos y parió el grupo de los siete

Por Manuel De Paz

Con esa adicción por etiquetar, tan necesaria a la hora de poder titular con rapidez las informaciones, la prensa porteña ya le llama "el grupo de los siete" a los integrantes de la mesa que liderará desde el 10 de diciembre la oposición al gobierno de Alberto Fernández.

Se trata de esa mesa sobre la que los radicales, con Alfredo Cornejo como ideólogo, exigen que sea "horizontal" para evitar el "excesivo protagonismo" de Mauricio Macri, quien desde el 10 de diciembre ya no podrá chapear con que él es el presidente y que tiene que mandar.

Por el macrismo integran la mesa Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Por el radicalismo, Alfredo Cornejo y Gerardo Morales; por el  peronismo republicano, Miguel Ángel Pichetto; y por el grupo de Carrió, Maximiliano Ferraro. En la primera reunión estuvo como invitado-colado Humberto Schiavoni, senador del PRO y titular de ese bloque.

Ya en esta primera reunión empezaron las intríngulis verbales acerca de si será una mesa transversal o si tendrá un protagonista estrella. Uno de los primeros aportes al macht lo hizo el ex candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto.

El peronista aclaró: "No se puede construir un espacio político sin liderazgo y yo tengo claro que el liderazgo es de Macri, que es quien tuvo la legitimación con el voto popular".

Sólo le faltó decir: "Nos podemos hacer los horizontales, pero la figura central es Macri". Y concluir con un: "Chupate esa mandarina, Cornejo".

Che, parecen peronistas

Como no podía ser de otra manera, el aún gobernador mendocino Alfredo Cornejo, quien ha sido el fogoneador principal de la mesa opositora sin líderes excluyentes, volvió a recordar que el problema del PRO "es su exceso de verticalidad".

"Macri debe intentar no ser el líder único", agregó Cornejo simulando diplomacia. El mendocino apuesta a que sean los propios macristas, en particular Horacio Rodríguez Larreta, los que terminen convenciendo a Macri de que baje un poco el tono, por lo menos hasta que se aceite en el Congreso nacional la estrategia opositora de la coalición Juntos por el Cambio. 

Los radicales creen que es esencial que la ciudadanía se convenza de que la coalición opositora acepta las reglas esenciales del juego democrático, como por ejemplo la de tener la fortaleza para estar en el llano controlando a quienes fueron los más votados. 

Rajá de acá, Marquitos

Una de las cosas en la que ya hay consenso es que por esa mesa opositora, sea finalmente vertical u horizontal, no puede aparecer el actual jefe de Gabinete, Marcos Peña, un personaje cuyo nombre se ha consolidado como mala palabra.

Dos de los políticos que más abonan esta decisión son los propios macristas Larreta y Vidal, quienes sufrieron en carne propia en estos cuatro años de gobierno el destrato del funcionario que fue "los ojos, los oídos y la boca" del Presidente.

Ojo al piojo

Te la debo si finalmente Cornejo logra su meta de conducir a los diputados nacionales de su partido o al interbloque de Juntos por el Cambio. Chispas se van a sacar con el que te jedi.

Porque si hay algo que el mendocino no debe perder de vista es que el nuevo Macri no es el que hizo 32% en las PASO sino el que superó el 40% en las generales de octubre.

El primero, quedó cacheteado. El segundo, el del 40,28%, se instauró como "el remontado".

Autor: Manuel De Paz

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