Atrás quedaron los tiempos en los que los radicales se sentían orgullosos y hacían alarde de haber sentado en el banquillo de los acusados a los jerarcas genocidas de la última dictadura cívico militar. Este año, a 50 años del golpe, para el gobernador Alfredo Cornejo –destacado exdirigente de la Franja Morada, brazo radical universitario- la fecha no mereció ni un tuit.
Memoria: entre el raro silencio de Cornejo y la remanida negación de Hebe Casado
Quizá fueron más de 30.000 los desaparecidos, quizá menos, pero ese es en definitiva un asunto menor: bajarle el precio a ese número, busca bajarle el precio al horror de la tortura

La marcha del 24 de marzo en las calles de Mendoza, cuando se cumplieron 50 años del golpe cívico militar. Alfredo Cornejo no tuiteó nada ese día.
Foto: redes socialesLas redes sociales fungen como ordenadores del debate público e instalan temas de conversación en el día a día.
A un funcionario o político le basta con agarrar 5 segundos su teléfono y postear algo en su cuenta de X o de Facebook para sentar posición sobre algún tema y seguir con sus cosas de la agenda pública.
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Está claro que el primer mandatario tiene muchos asuntos que atender y su agenda debe estar plagada de temas del día a día que queman como papa caliente, pero hasta muchos de sus acólitos -sobre todo los pibes de la Franja Morada- esperaron todo el día aunque sea el típico mensajito en redes que todos hacen con el escueto pero simbólico y contundente Nunca Más.
En la otra punta de Alfonsín
En las antípodas del homenaje por el horror sucedido en la Argentina entre 1976 y 1983, se posicionan los socios políticos del gobernador: los hermanos Milei y su elenco de gobierno, quienes prefieren cada año ningunear el genocidio y hablar de una “guerra” o desempolvar la negacionista “teoría de los dos demonios”.
Rara guerra la que habilita entre sus acciones violar mujeres, robar bebés, tirar personas vivas al mar o despojar de sus bienes a los desaparecidos o sentenciados a muerte sin juicio previo.
Y en tal caso si de un lado está el Estado y del otro un grupo de ciudadanos que se comportan como “demonio”, es el Estado el que cuenta con todos los resortes para sentar en el banquillo de los acusados al “demonio” que se porta mal y juzgarlo con las herramientas del debido proceso, algo que distó mucho de la forma que eligió el Estado entonces para juzgar a los “demonios”.
Hebe y el no fueron 30.000
Su segunda, y segunda autoridad política de la provincia Hebe Casado, volvió a insistir con el número: una cuestión que de tan usada resulta trillada y hasta diría en términos de debate historiográfico, demodé.
Está claro a esta altura del debate que efectivamente “no fueron 30.000” pero también es claro que, a los efectos de utilizar simbolismos, la historia como ciencia recopiladora de datos recurre a números exactos que buscan concientizar sobre asuntos sensibles de la historia reciente o la más antigua.
Los números, ¿importan?
Por caso, el número elegido para “contar” el Holocausto fue 6.000.000 (seis millones), esa cifra que describe el horror del genocidio llevado adelante por la Alemania de Adolf Hitler, si bien fue certificada por los documentos en los juicios de Núremberg, es simbólica porque quizá fueron más de 6 millones e imposible que ese número sea efectivamente un número redondo de víctimas.
Ergo, quizá hayan sido más de 30.000 los desaparecidos en Argentina, quizá algunos menos, pero ese es en definitiva un asunto menor. Bajando el precio al número busca bajársele el precio al horror de la tortura, algo que debería estar penado por la ley, aunque por gran parte de la sociedad sean ya dichos cancelables.
Sacarle jugo a las piedras secas
Los dirigentes le han sacado el jugo hasta el hartazgo a ese debate y ya no surte el efecto que surtía otrora en esta tensión. Hasta que no se comprenda el valor que tienen los simbolismos en la historiografía se seguirá dando vueltas en círculos como un cobayo en su ruedita.
El Gobierno de Mendoza dispuso a toda su policía a la función de custodiar las calles para evitar desmanes que nunca suceden en esta fecha: las organizaciones de Derechos Humanos y las agrupaciones políticas en su mayoría reivindican con emoción la memoria y buscan la verdad con una reparación alejada de la venganza y firme en su reclamo de justicia, algo tan simple como eso.