Lo dice Abel Albino sin rodeos: “Necesito socios. Miembros de la asociación de amigos que aporten lo que puedan: lo que vale una pizza, un tanque de nafta… o incluso menos, pero muchos, muchos. Necesito al menos 1500 personas más. Puede ser también lo que vale una caja de leche por mes. Así voy a poder reabrir. Es necesario: muchos niños lo necesitan y hoy está cerrado”.
La urgencia de Abel Albino a sus casi 80 años: "Necesito 1.500 personas para reabrir nuestro hospital"
El creador de Fundación CONIN repasa su vida, sus pérdidas y su lucha contra la desnutrición infantil. Y pone el foco en reabrir el hospital cerrado en Las Heras
Es el punto en el que hoy está parado el médico pediatra fundador de la Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN) después de toda una vida dedicada a luchar por esa causa.
Tiene casi 80 años, una trayectoria reconocida en el país y en el mundo, premios, distinciones, estructuras armadas en toda América Latina. Pero nada de eso alcanza cuando un hospital que funcionaba y salvaba vidas hoy está cerrado.
Y él necesita volver a abrirlo.
Para entender por qué, hay que retroceder mucho más atrás.
Albino nació en el partido de Morón, provincia de Buenos Aires, en una familia atravesada por historias de inmigración y esfuerzo. Su padre, industrial, llevaba su mismo nombre y estaba ligado a la fabricación de materiales para la construcción. Pero más allá del trabajo, lo que dejó fue una idea.
“Nosotros no éramos nadie y este país nos dio todo: casa, comida, trabajo y educación. Donde entramos, la gente nos quiere y nos respeta. Esta es tu patria”, solía decirle su padre.
Ese concepto de patria —como algo que se construye y se devuelve— aparece una y otra vez en su relato. También aparece su madre, de raíces griegas, sosteniendo la vida cotidiana, la educación, la presencia.
“Mi mamá se ocupó de educarnos, de estar al lado nuestro toda la vida”, recuerda Albino. Ese entramado familiar es el que, de alguna manera, también explica sus decisiones posteriores.
Abel Albino se recibió de médico pediatra en Tucumán y se especializó en Chile
Se recibió de médico en la Universidad Nacional de Tucumán y eligió especializarse en pediatría en la Universidad de Chile. Allí ocurrió algo decisivo.
Conoció al profesor Fernando Mönckeberg, considerado el padre del modelo chileno de lucha contra la desnutrición.
“Eso fue un milagro en serio. Chile era sumamente pobre cuando yo lo conocí, viviendo allá, no de paso. Y sin embargo lograron revertir una situación muy compleja”, dice. Esa experiencia no fue solo académica. Fue reveladora.
“Ahí entendí que esto se podía cambiar”, recuerda. Sin embargo, hay algo que todavía hoy le pesa.
“Si pudiera cambiar algo, hubiese querido empezar antes. No hace 33 años, como sucedió, sino medio siglo antes. Quizás hoy estaríamos acariciando el éxito total, erradicando este flagelo”, lamenta.
No es una frase menor, sino, como él dice, una declaración de deuda personal con una causa que lo atravesó por completo.
Con los años, esa convicción se transformó en acción concreta con la creación de Fundación CONIN, un modelo que no solo aborda la falta de alimentos, sino el desarrollo integral del niño.
“La desnutrición genera debilidad mental. Es la única que se puede prevenir y revertir. Y es la única creada por el hombre. Por lo tanto, el hombre no solamente puede, sino que debe quebrarla”, reflexiona, en un diálogo profundo con Diario UNO.
Alimentación y estimulación: "un trago de leche y un beso", dijo el fundador de CONIN
Albino no habla en términos abstractos. Habla con precisión casi quirúrgica cuando describe lo que ocurre en el cerebro de un niño desnutrido.
“El cerebro se forma en el embarazo y en los dos primeros años de vida. Después perdimos el tren. Si queremos un cerebro bien cableado, necesitamos dos cosas: alimentación y estimulación. Un trago de leche y un beso”.
La imagen es simple, pero detrás hay una construcción científica sólida. “Cada neurona puede emitir hasta 15.000 conexiones. Pero si no hay buena alimentación y buena estimulación, ese cableado no se forma. Y ese daño es para siempre”, insiste.
Ahí está, según él, la raíz de muchos de los problemas estructurales de una sociedad.
“La principal riqueza de un país es su capital humano. Si ese capital humano está dañado, el país no tiene futuro”.
A lo largo de su carrera, Albino acumuló reconocimientos que, en cualquier otra historia, ocuparían un lugar central. Premios nacionales, distinciones internacionales, doctorados honoris causa, menciones en academias.
Pero él los menciona casi al pasar.
“No es frecuente tener tantos reconocimientos. Pero eso indica que el problema fue entendido”, señala. Lo que no siempre fue sencillo, explica, es llevar ese entendimiento a la acción concreta, especialmente en un país federal como Argentina.
“No es lo mismo que en Chile. Acá cada provincia decide. Entonces hay que convencer una por una”, ejemplifica.
Aun así, el crecimiento fue sostenido.
Más de 115 centros en el país, presencia en Paraguay, Perú, Ecuador, Guatemala y Venezuela, y más de 500 profesionales trabajando en la red.
El golpe más duro, cuando quedó viudo con cinco hijas: "Dos de ellas se fueron del país y eso me duele"
En paralelo, la vida personal también tuvo golpes profundos.
El más duro: la muerte de su esposa, Cecilia Barrio, en el año 2000.
“Fue muy duro. Me quedé solo con cinco hijas”, recuerda. Ellas son María Cecilia, diseñadora de interiores; María José, abogada; María Julia, publicista (vive en Nueva Zelanda); María Pilar, enóloga y María Luisa, diseñadora industrial (radicada en Australia). A eso se sumó el dolor de ver partir a dos de ellas al exterior.
“La patria está enferma, les decía. ¿Dónde deben estar los hijos cuando la patria está enferma?”. La respuesta no siempre coincidió con su mirada.
“No me fui. Me quisieron llevar muchas veces. Pero no me fui a ningún lado”, aclara, como si hiciera falta.
“La escena más dura fue el grito de un niño en Formosa que tenía ‘hambre de agua’”
También hay escenas que lo marcaron para siempre.
“Una criatura en Formosa gritó que tenía hambre de agua” evoca. La frase es brutal. Y define, en pocas palabras, la dimensión del problema.
Pero si hay un punto que hoy concentra toda su energía, es el hospital. “El cierre del hospital de CONIN fue una experiencia durísima, algo doloroso que tuve que vivir y que me hizo mucho daño. Cerrarlo fue un golpe duro”, insiste.
El hospital de Fundación CONIN en Las Heras no era un proyecto más.
“Teníamos un hospital muy chiquito, y hace cuatro años hicimos un edificio nuevo que es un sueño. No hicimos un hospital pobre porque es para gente pobre. Hicimos un hospital magnífico para gente pobre”, diferencia.
La definición es clara. Y también el problema. “No podíamos pagar los sueldos. Los costos son altos, especialmente por los insumos. Las leches especiales son carísimas. Una latita puede costar 20 mil pesos y dura una semana”, advierte.
A eso se suma la falta de financiamiento sostenido.
“El gobierno paga poco, tarde, mal y nunca”, describe.
El resultado fue el cierre.
"Nuestro hospital atendía desnutridos graves de todo el país. Tenemos que reabrirlo", dice Albino
Pero lo que más duele no es el edificio cerrado. Es lo que implica.
“Allí atendíamos a los desnutridos más graves de todo el país”, cuenta. Y menciona los números, que son contundentes.
Un niño con desnutrición severa tiene hasta un 28% de probabilidad de morir. Sin embargo, en ese hospital, en 25 años, murió un solo paciente.
“Y porque tenía una cardiopatía muy severa”, aclara.
Recuperaron miles. “Más de 45 mil chicos en todo el país”, sostiene.
El modelo funciona. Los resultados están. Lo que falta es sostenerlo.
Por eso, a meses de cumplir 80 años (que será en noviembre), Albino no habla de retiro.
Habla de volver a empezar.
“Necesitamos ponerlo en marcha nuevamente porque se necesita. Y mucho”, reitera.
La campaña que impulsa es concreta.
No pide grandes fortunas, pide volumen.
“Lo que vale una pizza. Lo que vale un tanque de nafta. O incluso menos. Pero muchos”, insiste.
El número también es claro: “1500 personas más”.
En medio de esa urgencia, también hay espacio para lo humano.
Una nieta con acondroplasia: "Es un bombón"
Habla de su nieta con acondroplasia con ternura.
“Es un bombón. Muy sociable, muy inteligente, muy graciosa. Todos mis nietos son encantadores. Los niños siempre son una bendición”, dice Albino. Y de Lieve en particular habla sin dramatismo, con amor y aceptación. “No me preocupa”, dice.
Antes de cerrar, vuelve a su idea de país.
Enumera cinco pasos que, según él, son fundamentales: preservar el cerebro, educación, cloacas, agua corriente y electricidad.
“Si hacemos eso, tendremos una gran nación”, explica. Parece simple, pero detrás hay décadas de experiencia.
Y entonces vuelve, inevitablemente, al punto de partida, al hospital, a la urgencia y a los niños.
“Ahora necesito socios. Lo que puedan. Pero muchos. Así voy a poder reabrir. Es necesario. Muchos niños lo necesitan”, vuelve a señalar.
A los 80 años, después de todo, no está pensando en descansar.
Está pensando en abrir una puerta.
Cinco respuestas para cinco preguntas clave de Abel Albino
¿Qué cambiaría?
“Hubiese querido empezar antes con esto”.
¿Qué es la desnutrición?
“Es daño cerebral evitable”.
¿Qué lo marcó?
“Un niño que gritó que tenía hambre de agua”.
¿Qué fue lo más duro?
“La muerte de mi esposa y ver a mis hijas irse”.
¿Qué necesita hoy?
“1500 socios para reabrir el hospital”.
¿Qué lo sostiene para seguir a los 80 años?
“Que esto se puede cambiar. Siempre se puede hacer algo más”.
Cómo ayudar a reabrir el hospital de CONIN
Los canales de donaciones son:
Transferencias bancarias desde Argentina
Banco Francés: en pesos: 0085-027063/5 Cuenta corriente $ CBU 0170085520000002706351. Alias: fundacion.conin.fr
En dólares: 0484-060184/7 Cuenta corriente en U$S CBU 0170484026000006018474. Alias: franc-conin-usd
Banco Supervielle: en pesos, cuenta corriente 066-579829-1. CBU: 0270066310005798290018 Alias: conin.supervielle.
MercadoPago: Alias: fundacionconin. Nombre: Coop. para la Nutrición Infantil
También se puede ayudar a CONIN desde el extranjero
Transferencia bancaria
Bco. Intermediario: Standard Chartered Bank. Swift Code: SCBLUS33. ABA: 026002561
Dirección: 1 Av MADISON, 3 rd. FLOOR. NEW YORK EE.UU
Bco. Beneficiario: BBVA Banco Francés S. A.
Swift Code: BFRPARBA
Dirección: Reconquista 199 CP. C1003ABC
Ciudad Autónoma de Buenos Aires República Argentina
Beneficiario: Fundación Conin 0484-060184/7 Cuenta corriente en U$S CBU 0170484026000006018474
Transferencia a través de HelpArgentina
Con exención impositiva en USA
https://www.helpargentina.org/es/checkout/checkout/id_ong/10/
Suscripción donación mensual: http://donaronline.org/fundacion-conin/alguna-vez-pensaste-en-cambiar-el-mundo














