Análisis y opinión

Mauricio Macri soñó con volver, pero ahora padece cada vez más "el dolor de ya no ser"

El ex presidente Mauricio Macri, propició con ansias un segundo tiempo, pero no le dieron los números. Su peso político disminuye de manera lenta pero constante

Mauricio Macri no es candidato a nada. Quiso, pero no pudo. Ya no posee el poder ni el ascendiente que ostentó. Su voz sigue expresando cierto valor y peso, aunque con una leve, imperceptible y constante disminución.

En estos tiempos electorales, cada vez que el expresidente habla, en Juntos por el Cambio entrecierran los ojos y levantan los hombros hacia las orejas. Es un gesto de temor similar al que realizamos al oir una rayada de auto frente a nuestra casa mientras esperamos el ruido del choque.

Al igual que Cristina Kirchner, Macri percibe y padece "el dolor de ya no ser". Hablamos de aquel tiempo en que "la vida entera" actuaba "como un sol de primavera", según cantaba Gardel. Esto hace que a veces se le suelte la lengua como si su figura política todavía gozara de la consideración que llegó a tener en 2015 cuando fue ungido Presidente y que se extendió a los dos años siguientes.

Para peor, Macri suele dejarse caer en las fauces del resentimiento hacia figuras del PRO que ya no se cuadran como antes ante él. Tal es el caso de María Eugenia Vidal, que hizo público su apoyo a la precandidatura de Horacio Rodríguez Larreta y Macri la acusó de haber "desdibujado su perfil".

El ego de los políticos es poderosísimo. Es que esa actividad parece condenarlos a que muchos crean que son el centro del parisino Campo de Marte, esto es, parte de una composición en la que si faltan ellos, se rompe el conjunto.

TE PUEDE INTERESAR: ¿Qué harán Bullrich y Larreta cuando termine el show del picudeo y quede un sedimento de rencores?

Borges solía contar que en los cenáculos literarios de su juventud "todos queríamos ser héroes de anécdotas triviales". El Maestro recordaba así el ego de los escritores en los años 20 del siglo pasado. En política es muy amplia la oferta de héroes de anécdotas triviales, máxime cuando, como ahora, estamos a pocos días de las PASO nacionales.

Horacio rodríguez larreta mauricio macri pro.jpg
Mauricio Macri con el precandidato Horacio Rodríguez Larreta.

Mauricio Macri con el precandidato Horacio Rodríguez Larreta.

Los tiempos

Lo cierto es que sea Patricia Bullrich o sea Rodríguez Larreta quien gane la interna presidencial de JxC, la habitualidad política de Macri sufrirá modificaciones. Muchas. Por lo pronto tendrá que hacer el duelo por lo que no fue.

Botón de muestra: ese segundo tiempo, que él creía que sucedería. Su libro de memorias llamado "Primer tiempo" buscó abonar el terreno para volver a la Rosada, pero la realidad se hizo la desentendida.

Cuando en marzo pasado Macri anunció que se bajaba de una nueva aventura presidencial, muchos dijeron que eso iba a aportar a la valoración política de su figura. Consideraron también que el hijo de Franco Macri se abría de la contienda para no ser un estorbo en la renovación de la coalición opositora. Juntos por el Cambio ha resultado ser el experimento no peronista más duradero de las últimas décadas.

En realidad, a Macri no le daban los números y tenía una imagen negativa muy parecida a la de Cristina Kirchner, con la diferencia de que la viuda de Néstor Kirchner está condenada por corrupción a seis años de cárcel y a inhabilitación de ejercer cargos públicos, y él no.

Halcona y palomo

Si la elegida como candidata presidencial de JxC es Patricia Bullrich la relación con Macri no va a ser un jardín de rosas, por más que los dos estén en la misma onda de halcones y se cuiden de no generar discordia entre ellos. Ella no va a permitir que Macri la "desperfile". es decir que le quiera monitorear el gobierno.

De darse el triunfo de la dama, Macri no debería obviar que Bullrich tiene 67 años (tres más que los 64 de él) y que para ella éste es su momento culminante e irrepetible para intentar alzarse con la máxima magistratura de la República y para dejar roncha en la política argentina. No aceptará que la mandoneen, así sea Macri. Lo hará a su manera: si no es todo, es nada.

Si, en cambio, la interna la gana Rodríguez Larreta, la relación con Macri va a ser, sobre todo al principio, muy problemática, pero con el tiempo es más posible que existan posibilidades de algunos acuerdos entre ambos. El historial político de estos dos hombres parece ser más potente que el de Macri con Bullrich.

Larreta ha llegado a este momento por mérito propio pero también por el ojo de Macri que en su momento lo promocionó como su sucesor en la Jefatura de Gobierno de CABA. Caricaturizado al comienzo como un "che, pibe" o un mucamo de Macri, el referente de la Ciudad ha logrado armar un personaje complejo, con claroscuros, que sin embargo ha quedado ubicado en la franja de la corrección política, en ese centro al que suelen apostar los votantes indecisos o los no ideologizados.

El padre

Macri no debería caer en esa onda de los padres poderosos que demoran en aceptar que sus hijos ya no son adolescentes sino varones o mujeres que necesitan espacio y aire para desarrollarse por sí mismos. La historia personal de Mauricio Macri con su padre, Franco Macri, que le costó muchos años de terapia, debería tenerlo más atento.

El empeño del ex presidente en imponer a su primo Jorge Macri como precandidato del PRO para suceder a Larreta en el gobierno porteño, sacándolo previamente del Conurbano y obligándolo a ponerse el traje de vecino de CABA, es otro ejemplo de esas decisiones partidarias que se toman con estilo de patrón y no de un político moderno que pretende eliminar ciertas lacras, como el nepotismo.

En el caso de que JxC volviese a la Casa Rosada, Macri y los dirigentes del PRO deberán asimismo ser muy cuidadosos de lo que pase en el mediano plazo ya que el radicalismo comenzará a trabajar para que en el turno de 2027 sea la hora de que la UCR encabece la fórmula de JxC ¿Se podrá en ese devenir seguir nombrando al PRO como sinónimo de macrismo?

TE PUEDE INTERESAR: Aquel "otro país" de los Rodríguez Saá está en un brete y en su retirada busca blindarse