Análisis y opinión

¿Qué harán Bullrich y Larreta cuando termine el show del picudeo y quede un sedimento de rencores?

Bullrich le ha dicho a Larreta cosas jodidas, pesadas; pero a su vez el jefe de Gobierno porteño ha hecho cosas heavy y no previstas ni comunicadas internamente

A Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta les queda sólo una semana para picudearse y acusarse. El domingo 13 de este mes, entre las 21 y las 22, ella o él habrán ganado la interna presidencial de la coalición opositora. El elegido se convertirá en la figura excluyente de Juntos por el Cambio para las elecciones generales del 22 de octubre. ¿Y el otro? Ambos postulantes han asegurado que si pierden acompañarán el voto de las bases para solidificar JxC.

Debería ser así para demostrar que la elección interna de candidatos es mucho más sana que el dedazo de un dirigente o de una mesa chica. La Argentina no ha logrado consolidar esa cultura política que en otros países es lo normal. Para muchos aquí las internas siguen siendo (y el peronismo no es ajeno a eso) signo de debilidad del conductor.

Sigue predominando el caciquismo que le teme a la opinión del ciudadano y que se regodea eligiendo con mano militar a hermanos, esposas o primos para seguir prendido del poder.

Por eso, la culminación del match de la pareja Patricia-Horacio será lo más novedoso que dejarán las inminentes PASO nacionales. Se les esfumará a ambos la obligación de seguir en modo Pimpinela.

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Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Ambos pasaron esta semana por Mendoza.

Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Ambos pasaron esta semana por Mendoza.

El rencor

Las disputas, los pases de factura, las trastadas ya no serán -se supone- el pan de cada día en JxC, aunque es muy factible que se mantenga un farragoso sedimento de rencores. Muchas veces el encono hace que las personas se manejen "como abrazadas a un rencor", según nos enseñó el tango de manera magistral.

Los dirigentes más ecuánimes del PRO tendrán ahí una tarea delicada. Ya ha quedado demostrado que Mauricio Macri no parece ser el indicado para calmar las aguas de la interna. Está muy jugado por Bullrich.

El destrato del ex presidente hacia María Eugenia Vidal acusándola de haber "desperfilado su trayectoria" por haberse definido a favor de Rodríguez Larreta seguirá haciendo ruido por bastante tiempo. En el ítem "arrastre de resentimientos" Macri insiste en parecerse a Cristina.

¿Guardará violín en bolsa el que pierda la interna del 13 de agosto o tendrá que ser llamado a recato verbal? ¿El escenario de ganadores y perdedores escenificará un esperpento o una obra fresca y reveladora? Las cosas ásperas que se dijeron o hicieron Bullrich y Larreta ¿se evaporarán para salvar el objetivo central de ganarle el poder al kirchnerismo y encaminar la economía del país?

Los otros

En el peronismo kirchnerista hay también dos precandidatos para las presidenciales, pero los sondeos le otorgan una amplia ventaja al actual ministro de Economía, Sergio Massa, sobre el dirigente social Juan Grabois, aunque éste último podría dar alguna sorpresa sin que ello pueda significar poner en aprietos al tigrense.

En La Libertad Avanza, lo de Javier Milei será un trámite, donde lo único interesante será saber si el ultra liberal está estancado o si mejorará su performance electoral por encima del 20% de los votos. Tampoco se espera ningún resultado sorpresivo para el peronista cordobés Juan Schiaretti y su solitaria postulación con el partido Hacemos por Nuestro País.

Las PASO volverán a ratificar su capacidad de actuar como la encuesta más acabada y confiable. La sobredosis de sondeos se está tornando densa. En lugar de esclarecer, muchas de ellas generan más confusión. Sin embargo han dejado en claro que el nivel de desconfianza y de enojo del votante es muy fuerte.

Fatuidades

Lo concreto en Juntos por el Cambio es que los niveles de confrontación interna han sido demasiado altos. No se los esperaba tan bravos. Aunque en realidad se le debería achacar a la falta de ejercicio de validación interna de los partidos.

En todas estas semanas Bullrich le ha dicho a Larreta cosas jodidas, pesadas, pero a su vez, el jefe de Gobierno porteño ha hecho cosas heavy y no previstas ni comunicadas internamente, que han molestado sobremanera a Bullrich. Ella suele desbocarse y él hace cosas donde las mata callando.

El domingo 13 de agosto y, particularmente el día después, será el tiempo de demostrar cuán empeñados están los dirigentes de Juntos por el Cambio en cambiar el país más allá de los egos y las fatuidades que genera la posibilidad de acercarse al poder.