Tenemos la sartén por el mango pero no, elegimos culpar a otros: a la ley de alcohol 0, a los pocos controles de alcoholemia en rutas y calles... Si hasta decidimos mirar fiero a esa figura novedosa y preventiva del conductor designado, apropiada para que maneje quien no ha bebido, en el regreso a casa.
Manejar borrachos o no: de cada uno de los mendocinos depende
Termina una semana plagada de accidentes con muertos y heridos donde el alcohol tuvo un protagonismo extremo. Urge tomar conciencia de que el alcohol al volante mata
Porque en la madrugada de este viernes, otro hombre fue detenido cuando manejaba en contramano por calle Espejo de Ciudad ¡con 2,59 gramos de alcohol encima! Porque después cayeron otros tres ebrios al volante y, por si todo esto no hubiera sido poco, este sábado hubo dos accidentes con alcohol al volante en Guaymallén y Luján.
Me permito repetirlo una vez más: El alcohol al volante mata.
En la mesa radial de Hora Libre, por Nihuil, conversamos -al aire y durante la pausa comercial- qué pasa alrededor de quiénes, en absoluta borrachera, se suben a un auto, ponen primera y se largan a la calle sin más.
¿Nadie advierte que personas en ese estado son como el tirador con un arma cargada (el vehículo en este caso)?
De nosotros depende subir al vehículo en condiciones óptimas, lúcidos y con los reflejos listos para reaccionar ante cualquier eventualidad en calles y rutas.
Sigo con las preguntas. ¿Nadie les dice -por ejemplo- así no podés manejar, vení, descansá un rato, tomáte un café y más tarde seguís viaje?
La responsabilidad directa es, claramente, de quienes manejan ebrios. Pero la secundaria, y porqué no la primordial, es la del entorno: amigos, parientes, etcétera.
Nos rompemos la crisma en debates estériles, como cuánto alcohol en sangre representa beber una copa de vino en la comida... ¡Qué copa ni copa, si para llegar a los 2,59 gramos de alcohol en sangre seguramente han bebido muchísimo más que varias copas y en continuado!
Somos hijos del rigor: exigimos controles viales en cada esquina y test de alcoholemia cada noche en cada ruta pero no somos capaces de parar la pelota y decirnos no, no voy a tomar porque tengo que manejar, o no, así no podés manejar.
De nosotros depende y ésa es la ventaja. Lástima que la rifemos dejando nuestras propias responsabilidades en manos de terceros. ¿Yo, señor? No, señor.
Porque hasta ahora, más que las estadísticas, las noticias nos vienen avisando que vamos perdiendo por goleada. Y lo que perdemos son vidas humanas. Nada más y nada menos.
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