En medio de la nueva avanzada de reestructuración y achicamiento del Estado, casi una obsesión para la administración de Javier Milei, le llegó el turno otra vez al INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). De hecho, acaba de sufrir otro ajuste de presupuesto.
"El ajuste es del 2% en gastos corrientes y 20% en gastos de capital. Y no altera en absoluto las metas definidas para la actividad del organismo", señaló el presidente del INV, Carlos Tizio, ante la consulta de Diario UNO.
Quienes están en áreas operativas relativizan la afirmación de Tizio. Aseguran que el presupuesto 2026 ya venía con una merma sustancial frente a la inflación, dado que tuvo un incremento de apenas 11%, con lo que el recorte sí afecta.
La reducción de la pauta de gastos del organismo equivale, en números precisos, a un "ahorro" de $386.580.000. Un ajuste que se reparte en las tarifas mensuales de algunos servicios y combustible, y bienes de capital, como el parque automotor.
En qué afecta el ajuste
Es la segunda señal de reestructuración sobre el INV en 6 meses, luego de que entidades vitivinícolas fueran a la Justicia para frenar al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Sobre la nueva medida, para Tizio el recorte "no se aplica a áreas del organismo, sino a partidas presupuestarias".
A los responsables de cada sector llega la orden concreta: reducir el gasto. A esto se suma una menor pauta de inversión, lo que en otras palabras implica prescindir de parte del mobiliario, además de PCs y hasta equipos de laboratorio.
Los representantes gremiales en el organismo hacen otras cuentas. Y afirman que "ese ajuste de 2% en realidad significa una reducción del 15% de los gastos operativos, lo que pone al INV en dificultades para cumplir sus objetivos".
Por eso, más allá de llevar al organismo (como otros entes autárquicos estatales) a su mínima expresión como pretende el gobierno nacional, enfatizan que eso afecta tanto a lo que "necesita la industria vitivinícola como al cuidado de la salud pública".
Retiros voluntarios en el INV ¿el próximo paso?
Aunque sin confirmación oficial, que se haya oficializado la apertura de retiros voluntarios en el INTA parece la antesala para que se extienda al INV, cuyas funciones se acotaron en los últimos meses solo a fiscalización del vino en puntos de venta y sólo en caso de irregularidades y si es necesario, a algunas bodegas.
En principio no sería abierto a todo el personal sino a quienes están más cerca de la jubilación. Y si bien Tizio descartó que haya avances, quienes reúnen condiciones por edad (cerca de 60/65 años) y antigüedad (30 años aprox) ya accedieron a una simulación de liquidación.
El primer intento fue junto al fallido decreto de reestructuración firmado por Caputo a mediados de 2025: la propuesta era un retiro anticipado, o sea, dejar de asistir al lugar de trabajo a cambio de seguir cobrando el sueldo por 12 o 24 meses.
En el día a día es un secreto a voces y la incertidumbre crece. Los más memoriosos asemejan el clima a los '90, la última vez que en la gestión del INV se avanzó en un ajuste de características parecidas.



