ver más
Análisis y opinión

¿Los celulares dentro o fuera del aula?

Lejos de demonizar a los celulares, la columnista pone en duda las posturas extremistas sobre el tema e invita a recopilar datos para una política en educación

Editado por Nancy Caballero

El celular, como la computadora, es un instrumento cuyo efecto positivo o negativo resulta del uso que se le dé. Sin embargo desde la neurociencia se ha determinado cómo afecta el uso de pantallas a los niños en etapas del desarrollo. Pero como ahora tiene el mismo valor el resultado de una investigación científica y estricta en su metodología que un comentario en TikTok, decidimos manejarnos por modas, ideologías o simplemente por temor a quedar como “antiguos”.

Por lo tanto, no puedo decir si es bueno o malo el celular dentro del aula hasta no verificar estudios, de ser posibles a largo plazo, realizados por expertos en el tema. Platón decía “es necesario diferenciar opinión de ciencia”; nunca tan actual dicha afirmación. Ya que si el uso fuera positivo, daría a los alumnos un salto cualitativo, tan necesario en nuestra devastada educación. Pero si no lo fuera, comprobaríamos sus efectos cuando tuviéramos dos o tres generaciones con dificultades. Sigo hablando de neurociencia.

Pero si hablamos de experiencia, podríamos citar que hace años que los chicos comenzaron a llevar celulares a la escuela, avalados por papás que sostenían que era por si necesitaban comunicarse. Falacia: en la escuela hay adultos responsables. Sí se podría entender el planteo en el camino de ida o vuelta al hogar.

Celular en la escuela.jpg

La especialista llama a las autoridades a estudiar seriamente el tema, antes de tomar una postura sobre la prohibición del celular en las aulas.

Los celulares entraron en las aulas hace años. Los docentes intentaron utilizarlos en sus clases, revisar que estén usándolo para eso, y que luego pueden traspolar la información obtenida a su tarea. Luego apareció un adminículo: el auricular, con lo que era imposible saber qué estaban escuchando, por otra parte, obstruía el escuchar al profesor, lo que en materias espiraladas como matemáticas o idiomas complicará la comprensión. Es decir, el vínculo profesor-alumno se transformó en algo obstaculizado. Pasamos de la relación complementaria superior del profesor de clases magistrales, a simétrica en donde co-construían juntos, a complementaria inferior: es el alumno quien decide a qué profesor escucha. Los auriculares sí deberían estar fuera del aula, salvo que se explique en qué ayuda al proceso de aprendizaje.

Google es la biblioteca de Alejandría, pero también es información absolutamente aleatoria, no jerarquizada por valor académico o científico, sino por algoritmos de cantidad de usuarios.

Dejar celulares dentro del aula o sacarlos no puede ser la opinión de unos contra otros. Los alumnos son quienes se niegan a perder de su mano el celular, aunque sea por minutos. Sin embargo, al preguntar por su uso tienen claro que puede ser una gran ayuda o un gran distractor. Los papás que no logran que un hijo vaya a comer sin su teléfono piden a los docentes que controlen cómo lo usan veinte alumnos al mismo tiempo.

Al generar una ley, decreto u ordenanza se dan fundamentos, investigan: me encantaría escucharlos, entenderlos y aplicarlos. Habría que empezar por estudiar en los países que ha dado resultado y ver qué se puede trasladar a nuestra realidad, como así también saber en qué se basaron Francia, China, Italia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Brasil y Reino Unido.

Celular en la escuela.jpg

Nancy Caballero opina que el vínculo entre docentes y alumnos se ha visto alterado en las últimas décadas.

No nos peleemos con la tecnología, no la demonicemos, pero no seamos ingenuos. Una herramienta es maravillosa bien utilizada o un gran distractor. Seamos muy profundos en los debates. Cuando de estudiar se trata, no importa qué ideología se tenga o a qué partido voten, los alumnos permanecerán en el sistema cuando esas personas se hayan retirado, las consecuencias buenas o malas acompañaran a nuestros niños para potenciar o desaprovechar sus aptitudes.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados