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Análisis y opinión

Justicia y política, como en las películas del viejo oeste pero en Mendoza y con nieve

Ni Clint Eastwood y Lee Van Cleef se miraron tan de reojo en el cine como políticos y jueces mendocinos esta semana. ¡Acción!

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

A diferencia de las viejas películas de vaqueros del viejo oeste americano, todo sucede en el barrio Cívico de Mendoza y no en el desierto. Sin embargo, algunos jueces de la Corte, políticos y funcionarios parecen haberse apropiado de gestos y maneras típicas de Clint Eastwood o Lee Van Cleef en joyas del cine como El bueno, el malo y el feo, entre otras.

Es cierto que faltan el silbido inquietante del viento y una que otra planta rodante que cruce las calles Peltier y Patricias Mendocinas, en medio de la desolación. Pero ojo: ya tenemos nieve, que no es poco.

Tampoco se escuchan las emblemáticas melodías de Ennio Morricone para ambientar lo inminente. Sí pueden advertirse, con excesiva claridad, miradas achinadas, de reojo, plenas de desconfianza y atentas de quien espera atacar o ser atacado, porque están a la orden del día desde hace varios capítulos de la vida político-judicial mendocina. ¡Acción!

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Algunas miradas en la Corte de Mendoza son tan rudas como las del entrañanable Lee Van Cleef en el delicioso western El bueno, el malo y el feo, de Sergio Leone.

Semana movidita en la Corte

Primero, dos polémicas. Una, que se volvió pública, por una capacitación, en horario matinal, promovida y apoyada por los supremos Mario Adaro y José Valerio, por la real importancia de un estudio científico sobre la calidad del sueño de los jueces penales y sus consecuencias en la toma de decisiones jurídicas. La otra, más palaciega -pero no menos importante- por una capacitación sobre evidencia digital organizada por la Corte en horas de la siesta.

Después, indignación cuando se conoció el pedido de juicio político a una fiscal de Malargüe, acompañado por una lapidaria denuncia de 32 carillas presentada por el jefe de los fiscales en el Jury de Enjuiciamiento por "inacción y falta de profesionalismo" en causas con menores de edad víctimas de abuso y maltrato y mujeres en contexto de violencia de género.

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El gobernador Cornejo decidió aceptarle la renuncia a la fiscal Andrea Lorente, de Malargüe, denunciada gravemente en el Jury.

La posterior renuncia de la denunciada Andrea Lorente reveló una postura cuanto menos opinable del Gobierno de Alfredo Cornejo: la aceptación de su adiós, directriz que desde el cuarto piso de calle Peltier están dispuestos a aplicar en caso de recibir otra (esperada) dimisión: la del juez penal Sebastián Sarmiento.

La polémica del buen dormir

"Me parece una tomada de pelo", dijo el gobernador Cornejo cuando le preguntaron por el estudio de la calidad del sueño de los jueces y la capacitación en el Polo Judicial. "La Justicia debería ocuparse de cosas más importantes", advirtió, en la misma conferencia de prensa, para luego asestar un cortito al mentón de la Justicia: "Hay una fiscal de Malargüe que debería ir al Jury porque tiene causas pisadas".

A Cornejo se la dejaron picando en la línea de gol. La acusación contra Andrea Lorente ya estaba lista y firmada. La magistrada, que alegó razones personales y de salud para no haber hecho su trabajo como corresponde, renunció un día y medio después. El procurador Gullé le había endilgado haber "socavado los derechos de las víctimas". Todo dicho.

Preguntas y más preguntas

¿Es acertada la decisión política de aceptar la renuncia de Lorente tras haberse detectado semejantes irregularidades jurídico-procesales y haberlas hecho públicas?

¿O ameritaba para ella el juicio de destitución y que, en caso de ser culpable, pagara con el cargo semejantes dislates que afectaron a ciudadanos menores de edad y mayores?

¿Por qué aceptaría el Gobierno la renuncia del juez Sarmiento si -a ojos del mismo Gobierno- actuó tan mal concediendo beneficios permitidos por la ley a presos condenados por delitos graves?

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Sebastián Sarmiento, juez penal denunciado en el Jury por el oficialismo.

Desde el oficialismo ensayan una explicación de porqué sí: porque ninguno de los dos se jubilaría como magistrado -aún no tienen la edad para retirarse- y porque se llamaría rápidamente a examen para cubrir esos cargos sin tener que esperar a que termine un largo juicio político. O dos, en caso de que Sarmiento decidiera irse.

¿Quedaría la sociedad satisfecha con tales argumentos o preferiría que el magistrado que las hizo las pague con su cargo? ¿O acaso es lo mismo irse que ser echado?

¿Mi capacitación no vale y la tuya sí?

La capacitación y medición de la calidad del sueño de los jueces cayó como la mona no sólo en gran parte de la clase política. También en la opinión pública -los mensajes recibidos en Radio Nihuil denotaron un enojo fenomenal en parte de la audiencia- y en las mismísimas entrañas de la Corte, lógicamente entre quienes anidan en el sector opuesto a Adaro y ya miran a Valerio de reojo desde hace tiempo.

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El científico Diego Golombek inició una prueba piloto por la calidad del sueño de los jueces y se armó revuelo.

La taba se dio vuelta ese mismo lunes cuando la primera parte de un curso sobre evidencia digital -fase clave de los procesos investigativos- fue súper valorado por los oficialistas que lo organizaron en el salón de actos de la Corte pero -alerta, atenti- mirado de reojo, con notable desdén, desde la vereda opuesta, por quienes exaltaban la importancia de medir si los jueces descansan bien o no antes de dictar sentencias.

Las "otras" elecciones

Son horas delicadas en la Corte mendocina. Hace tiempo que muchos supremos se cuentan las costillas entre ellos pero esta semana fue extraordinario. Mirando a mediano plazo, uno se pregunta qué pasará a fines de noviembre cuando deba elegirse presidente con mandato hasta 2027.

Tendrán que sentarse a negociar, explicó un analista de la política judicial, sabedor de que hoy eso es im-po-si-ble. Entonces, compartió un dato que permite dimensionar cómo están hoy -y desde hace tiempo- los ánimos en el cuarto piso de los Tribunales: "No se ponen de acuerdo ni para designar al presidente del Consejo de la Magistratura desde octubre del año pasado. ¿Te parece que se van a poner de acuerdo por la conducción política de la Corte? Esperá sentado", zanjó.

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El mandato de Dalmiro Garay como presidente de la Corte terminará en noviembre. ¿Habrá reelección o renovación? En ambos casos, negociar se necesita entre los sectores que confrontan en el máximo tribunal.

Contra lo que muchos creen, la salida del histórico Pedro Llorente de la Corte, en marzo, no rompió la mayoría 4 a 3 del radicalismo en el máximo tribunal. Esa hegemonía se quebró hace tiempo con el distanciamiento de José Valerio, que no es total. Pero casi.

El radicalismo sabe que sólo en algunas temáticas jurídicas podrán contar con el apoyo jurídico de Valerio. Y en otras no. Como esta semana, cuando el tribunal que integró con Adaro y Omar Palermo resolvió indemnizar a un médico de OSEP que había sido despedido.

Pero nada es definitivo en la Corte, marcada a fuego, hace más de una década por ese arte de lo posible que muchos llaman política.

José Valerio, a lo Montiel

Este lunes, cuando las temperaturas bajo cero y las nevadas sean tema de conversación obligados, la Corte comenzará un breve período -feria de invierno incluida- con un supremo menos, ya que Omar Palermo inició una licencia por razones de salud.

Mientras, la medición de fuerzas arrojará dos resultados posibles: 3 a 3 o 4 a 2, según la temática.

Definirá Valerio. El match point le pertenece.

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