Análisis y opinión

En economía, como en la vida, una cosa es lo que es y otra lo que uno cree que es

Argentina y el mundo entero sufren de dos enfermedades agudas y crónicas: “encuestitis” y “correlacionitis”. Salarios, percepción y realidad

Editado por Daniel Garro

El gran Krishnamurti decía precisamente que “una cosa es lo que es y otra lo que uno cree que es”. Decía que, si dos personas están observando un mismo paisaje y les preguntamos lo que ven, las respuestas siempre serán diferentes, al menos en algo, aunque sea minúsculo. Por ejemplo, si a una de las personas no le gustan los días nublados y ese día está precisamente así, es muy posible que haga una descripción muy diferente a la de la otra persona. Pero el paisaje es el mismo en todo momento. Platón señalaba que la opinión (doxa en griego) no conduce a la verdad, solo el conocimiento (logos en griego).

Lo que estos pensadores (y muchos más) nos quieren decir es que lo que opinemos, sintamos, percibamos o autopercibamos es irrelevante. Lo que cuenta es lo que ES. En las ciencias naturales, esto se puede observar de manera concluyente. No importa lo que piense o sienta respecto a la existencia o no de la ley de gravedad: existe y punto. En cambio, en las ciencias de la acción humana (la economía es una de ellas), el principio es el mismo, pero es más complicado de visualizar, dado que interfieren las emociones, las pautas culturales, sociales, religiosas, todo lo cual tergiversa y llena de niebla la visión.

Jiddu Krishnamurti, un pensador de la libertad.

La misión del buen economista, al decir de Bastiat, es analizar, ponderar y mostrar tanto los impactos que se ven de una determinada acción como los que no se ven. Las visiones neoclásicas y keynesianas quieren extrapolar la metodología de análisis de las ciencias naturales a las de la acción humana, algo imposible porque, hasta donde yo sé, el ser humano no tiene un código de barras en la espalda.

Encuestitis y correlacionitis, dos enfermedades crónicas

La primera de estas enfermedades es la “encuestitis aguda”. Esta implica que hoy todo se encuesta, todo se consulta vía muestras. Habrán visto encuestas que muestran la “percepción de la gente sobre algo”, “si le alcanza para llegar hasta fin de mes su ingreso”, y luego, sobre los resultados, se hacen análisis, como si esos datos fueran reales. Aquí entra lo que señala Krishnamurti sobre lo que es.

La otra enfermedad es la “correlacionitis”. Esta intenta mostrar supuestas verdades al correlacionar dos cosas que están sucediendo. Es común ver “estudios” donde se enseñan datos sobre aumentos de suicidios y se los correlaciona con la baja del nivel de vida, el cual surge encima de alguna encuesta. La conclusión es que los suicidios han aumentado por culpa de la caída del nivel de vida.

Como se puede ver, en ningún caso hay cifras reales y mucho menos hay teoría en esos análisis; es una simple conclusión basada en datos, algo que es típico de las ciencias naturales, pero imposible de aplicar en las ciencias de la acción humana.

Usemos como ejemplo el comportamiento de los salarios.

El debate sobre los salarios en Argentina suele empantanarse en la frialdad de los índices oficiales. Si tomamos las planillas tradicionales del INDEC y deflactamos los ingresos por el IPC de lista, la conclusión es alarmante: entre enero de 2023 y octubre de 2026, los sueldos parecen correr siempre desde atrás, mostrando una pérdida de poder adquisitivo real que oscila entre 10% y 35% según el sector.

Sin embargo, desde la escuela austríaca de economía -siguiendo los desarrollos sobre el poder adquisitivo del dinero (PPM) de Ludwig von Mises y Murray Rothbard- sostenemos que el “nivel de precios estatal” es una falacia estadística. El INDEC mide los precios de cartel o de lista. Pero en la realidad, el consumidor no paga ese valor: el poder de compra se define por el desembolso neto efectivo en la caja del supermercado, traccionado por la revolución de los 2x1, los descuentos con billeteras y sus devoluciones, Cuenta DNI y las billeteras virtuales con rendimientos diarios.

Al recalcular los salarios con el Índice de Precios Austríaco de Desembolso Neto (IPAN), la película nominal da un giro de 180 grados. La brecha entre la estadística de lista y la acción humana de la calle demuestra que los ingresos reales han encontrado un piso de reactivación muy superior al estimado por el “mainstream”.

La evolución de los ingresos: el veredicto de los datos

Analizando el comportamiento de las tres canastas laborales en puntos de número índice (base enero de 2023 = 100) hasta el último registro de 2026, el contraste metodológico es el siguiente:

  • Sector privado registrado (el motor formal): según el mainstream, el salario real se ubica en 92,1 puntos (una pérdida de 7,9%). Pero bajo el PPM puro austríaco, que captura el arbitraje de descuentos, el poder de compra real escaló a 116,4 puntos (una ganancia neta de 16,4% frente al inicio de la serie).

  • Sector público (el ajuste fiscal): es el sector más golpeado por el freno a la emisión espuria. El termómetro estatal muestra un desplome contractivo hasta los 68,4 puntos. No obstante, el IPA austríaco neto atenúa el impacto real, situando la capacidad de compra de los empleados estatales en 86,2 puntos. Sigue en terreno negativo, pero 26% arriba de lo que dice el mainstream.

  • Sector informal/no registrado (la flexibilidad de la calle): los trabajadores independientes e informales ajustan sus ingresos por paritarias de facto diarias. El mainstream les asigna un poder de compra rezagado de 74,2 puntos. Al pasarlo al PPM austríaco efectivo, descubrimos que este sector opera en la zona de los 93,5 puntos, rozando la neutralidad histórica gracias a la velocidad con la que arbitran sus tarifas de mercado libre.

Lección de Mises para el bolsillo y el análisis

La economía parte de un axioma praxeológico: el ser humano realiza una acción si cree que luego de la acción estará mejor que antes, subjetivamente analizado. Este axioma es irrefutable y de él se desprende el resto del análisis teórico que hagamos. En términos de Kant, es un juicio sintético (aporta conocimiento nuevo) y a priori (no necesita corroboración). Este desvío estadístico no es casualidad; responde al efecto Cantillon. Cuando el Banco Central corta la emisión monetaria, el dinero vuelve a ser un bien escaso y valorado. Como los comercios y las marcas necesitan desesperadamente captar los pesos líquidos de la gente para no quebrar, se ven obligados a aplicar bajas indirectas de precios en el ticket final.

Quien recorre los comercios buscando la promoción digital está ejerciendo soberanía monetaria. El salario real en pesos no se recuperó porque las empresas o el Estado hayan otorgado aumentos mágicos, sino porque el valor de cambio del peso se estabilizó en las cajas registradoras de la economía real. El bolsillo demostró ser mucho más eficiente e inteligente que las planillas del Estado.

En pocas palabras

  • En economía: se discute la diferencia entre la realidad y la percepción, especialmente en Argentina, a través de la "encuestitis" y la "correlacionitis".
  • Salarios reales: se cuestiona la metodología del INDEC y se propone un "Índice de Precios Austríaco de Desembolso Neto (IPAN)" para evaluar el poder de compra.
  • Análisis austríaco: se argumenta que el poder de compra real en Argentina ha mejorado, contrario a las estadísticas oficiales, gracias a descuentos y la estabilidad del peso.
Resumen generado por Thinkindot AI

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