Nos vamos acercando a los últimos capítulos de Portezuelo del Viento. Es que de ser la megaobra más estudiada pasó a ser la más cuestionada.
Ante la inminente caída de Portezuelo del Viento, ya se piensa en un "Plan C"
El rechazo histórico de La Pampa cobró envergadura una vez que Alberto Fernández le dio curso a la controversia que había sido archivada por su antecesor Mauricio Macri. Con un claro desconocimiento de qué se trataba (confundió en sus primeras declaraciones este conflicto con el del río Atuel), salió a cuestionar el proyecto sin haberse documentado.
A partir de allí, lo que parecía que marchaba viento en popa empezó a naufragar. Con el vuelco hacia La Pampa de todas las provincias que comprenden la cuenca del Colorado llegamos a esta instancia.
Ahora la realización de Portezuelo depende del laudo de Alberto Fernández, quien ya tiene demasiados problemas como para confrontar con cuatro provincias en caso de favorecer a Mendoza.
De la forma en que se ha dado el proceso, previsiblemente el gobierno mendocino abrió el paraguas y, al momento de presentar la última argumentación ante la Nación, Rodolfo Suarez anticipó que si el laudo presidencial resolviera que debe hacerse un nuevo estudio de impacto ambiental, Mendoza dará por frustrado el proyecto.
Pero lo crucial es el pedido de autorización que hizo al Presidente, en la misma actuación, para poder ampliar el destino de los fondos a diversos fines productivos, ya que el convenio vigente habla de Portezuelo u otras obras hídricas. Con esa movida se inaugura otro capítulo que, es de esperar, no se convierta en un nuevo culebrón protagonizado por la Casa Rosada y que enfrente en un nuevo conflicto a Cambia Mendoza y el Frente de Todos.
En la hipótesis cada vez más cantada de una caída de la megaobra de aprovechamiento múltiple sobre el río Grande, es imprescindible la venia presidencial para gatillar lo que sería un "Plan C", porque el B implicaba avanzar sobre las alternativas que están previstas en el convenio celebrado oportunamente con la Nación y que hoy sigue vigente.
Son muchas las voces que se han sumado respecto de la imposibilidad de realizar Portezuelo. Además del rechazo histórico de los pampeanos, especialistas en el tema hídrico dicen que los cambios en las condiciones climáticas echan por tierra el proyecto, pese a los anhelos del gobierno provincial y del sector ligado a la metalmecánica, entre otros.
En el mismo sentido lo viene planteando el Grupo Olascoaga, liderado por el ex gobernador Arturo Lafalla. Los referentes de la agrupación, en estos días lo volvieron a expresar mediante un comunicado, en el que piden financiar un plan hídrico que contemple el desarrollo económico: "Tenemos una dirigencia sobreactuando en la búsqueda de quién es el responsable de que Portezuelo no se haga, cuando en realidad el gran responsable es el cambio climático...". "La verdad es que no se hará, como todos lo saben", sostiene el colectivo de pensamiento de un sector del peronismo.
A estas alturas, con Portezuelo a punto de ser sepultado, parece ser que lo que se disputa es quién será el responsable de firmar el acta de defunción, lo que quedará como archivo histórico de la Provincia.
¿Qué hacemos con la plata?
Con alrededor de 400 millones de dólares a disposición de la Provincia, de los 1.023 que deben completarse en cuotas, no habrá que esperar mucho más allá de la aprobación de los planes de ejecución. Por eso es imprescindible un pronunciamiento de Alberto Fernández en el corto plazo.
En el nuevo planteo que ha hecho Suarez, se habla del destino alternativo de los fondos: "...construcción de obras de generación de energía, así como las que permitan ampliar la capacidad productiva, optimizando el uso del agua u otras obras que persigan la misma finalidad, ello sin perjuicio de hacer reserva de avanzar en la concreción de otras obras hídricas". Un asunto de fondo que deberá tener un proceso de debate conducente.
El gobierno del agua
El desarrollo de Mendoza se asienta sobre el recurso hídrico en diversas áreas, por lo que su administración resulta estratégica. El Superintendente General de Irrigación, Sergio Marinelli, quien acaba de ser revalidado para un nuevo mandato por cinco años, respondió a nuestro requerimiento sobre planes de inversión en una entrevista en Radio Nihuil. Independientemente de los fondos de Portezuelo, que podrían ser redireccionados para diversos proyectos, el organismo cuenta con financiamiento del BID para adjudicar una obra de casi seis millones de dólares en Las Heras (hijuela Esteban). Por otro lado, logró la "no objeción" para encarar otra obra en San Martín, también de seis millones de dólares, aportados por el Banco Mundial.
Además, Irrigación está avanzando en otros proyectos a nivel ejecutivo para que se puedan financiar. Y al referirse, específicamente a los fondos que no irían a Portezuelo, Marinelli hizo hincapié en el tramo superior del canal marginal del Atuel, que permitiría una mayor eficiencia al riego y "quizás darle una solución en parte al problema de La Pampa".
Por otro lado, destacó la necesidad de coordinar la inversión pública con las iniciativas privadas. Al respecto, puso como ejemplo los fondos de PROVIAR II (40 millones de dólares), que dispone el INV y que ya está trabajando para darle la ejecución más provechosa al sector vitivinícola. El titular de Irrigación anticipó que tratará de compatibilizar algunas acciones entre la inversión estatal y de los privados para que la parte de ese financiamiento que sea destinada al riego se aplique en proyectos completos para que tengan verdadera utilidad.
Teniendo en cuenta el estado de situación, Mendoza necesita avanzar en el marco de plan maestro integral en el que el proyecto de Portezuelo del Viento ya no resulta plausible. El debate que viene en pos del diseño de las prioridades no puede dejar de lado el desarrollo de Malargüe, una región tantas veces postergada, ni las oportunidades para las pymes especializadas que pueden desplegarse y generar múltiples puestos de trabajo en todo el territorio provincial.
Paralelamente, no descansar sólo en los fondos producto del resarcimiento de la promoción industrial que Carlos Menen prorrogó por decreto, sino bregar sostenidamente ante la Nación por la equidad en el reparto de los recursos federales, que permitirían dar oxígeno a los planes de inversión pública.
Una mochila pesada
El escenario nacional venidero no augura otra cosa que incertidumbre. Los analistas del mercado encuestados por el Banco Central han corregido una vez más a la suba sus proyecciones de inflación para este año, que ya están previendo en 60%, cuatro puntos más que lo que arrojaron hace un mes. La pauta de crecimiento del PBI estaría en el orden del 3,2% para 2022 y sería nulo en 2023, atento al crecimiento vegetativo de la población. La baja en los subsidios, que supone mayores incrementos tarifarios, también abrirá un nuevo round entre los albertistas y el cristinismo. El ambiente se sigue caldeando por las peleas en el Frente de Todos, en el marco de una pobreza creciente, mientras la inflación también aumenta en el mundo y bajan las previsiones de crecimiento de la economía global a causa de la guerra en Ucrania.
Como están las cosas, la dirigencia mendocina de todos los colores debe dar muestras de la responsabilidad que no tienen las autoridades nacionales, y trabajar con seriedad y excelencia en la asignación de los recursos que eventualmente se dispongan, lo que para los tiempos que corren será un gran desafío que no podemos desaprovechar.


