Luis Toto Caputo es bueno para presentarse en foros y conferencias donde da cuenta de las proyecciones financieras del país que irían viento en popa a caballo de los superávits fiscal, financiero y el de cuenta corriente.
Ajustar a lo bruto se contrapone a la inteligencia y la empatía
El presidente le pide paciencia a la población que solo se genera de manera natural con señales que hoy brillan por su ausencia.
El ministro Luis Caputo y el presidente Javier Milei.
Foto: X de Luis CaputoEl presidente Javier Milei toma nota y alardea en las redes sociales sobre los números que dan saldo positivo y hace cortes de manga a todo aquel que realiza advertencias sobre la marcha de la economía.
Equivoca el oficialismo libertario al aferrarse a las planillas de excel que no contemplan que una gestión de gobierno debe abarcar la integralidad de las políticas para la estabilidad, pero también el progreso del país, mediante una administración que además del corto plazo se ocupe de una estrategia de desarrollo.
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Políticas productivistas que armonicen regiones y sectores de generación de riqueza, acciones en áreas sensibles como la salud pública, la educación, la vivienda, la infraestructura o las coberturas sociales son partes vitales del funcionamiento eficaz del Estado, sin dejar de lado criterios de eficiencia. Pero desentenderse es no gobernar acerca de aquello que el mercado no va a resolver por sí mismo.
El paro de los médicos de cabecera del PAMI muestra el rostro de la indolencia a la hora de fijar prioridades desde el poder. Las medidas de fuerza que encabezan docentes universitarios son otra demostración de indiferencia a lo estratégico. En este caso, haciendo caso omiso a la ley sancionada por el Congreso con mayoría especial y desoyendo el fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal.
Se ha comprendido mayoritariamente la necesidad de garantizar el equilibrio fiscal como presupuesto básico para edificar un país previsible y atractivo para las necesarias inversiones del sector privado. Pero ello no supone negar la importancia de la definición de prioridades a la hora de reducir el malgasto, que es alentado por el despilfarro del funcionariado y por la corruptela en diversos estamentos sobre los que los ejemplos abundan.
El presidente le pide paciencia a la población que solo se genera de manera natural con señales que hoy brillan por su ausencia.