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Venezuela y el oportunismo populista de quienes odian el populismo

Por Nacho Rodríguez@NachoRodriguezJ

Porque Venezuela es rica se la disputan entre tantos. Algo es muy claro: quienes pretenden suceder al chavismo desde la oposición son las familias históricamente dueñas del poder en el país, que es el más rico de Latinoamérica aunque con demasiados pobres.

La pobreza no es producto del chavismo, muy posiblemente sea más responsabilidad de quienes lo antecedieron en el poder. El propio Lula da Silva (referente de la derecha y de la izquierda latinoamericana en términos de lucha contra el hambre) ponderó los programas chavistas para sacar a los pobres de la indigencia. Con certeza, lo que muchos llaman "inseguridad" es producto de esas desigualdades históricas.

Robar o asesinar es para la justicia y la institucionalidad policial, salvo excepciones, cosa de pobres. Las cárceles venezolanas -y también las argentinas- desbordan de pobres. Gente que no habrá tenido la suerte nuestra –o al menos mía- de crecer en una familia que nos dio de comer y nos abrigó. Ni hablar si además tuvimos la suerte de recibir buena educación. Un cubano que participaba en un programa del Estado venezolano como maestro me contó un día que es enorme la cantidad de pibes que van a la escuela pública por primera vez gracias a esos programas. Hay también un programa de salud que ha construido una sala médica por cada manzana pobre. Cosas olvidadas por otros regímenes o gobiernos democráticos.

Hay políticos de la oposición argentina que no dudaron en encolumnarse detrás de los opositores al chavismo sólo para demostrarse antik. Penoso, dirigentes que pretenden llegar a la presidencia de la República bravuconeando a un gobierno elegido por el pueblo hace menos de un año… O desconocen su ignorancia o saben que nunca serán Presidente porque hasta es irresponsable apoyar movidas a todas luces sediciosas que no desearían vivir ellos si morasen en el poder presidencial algún día.

Las clases medias acomodadas debemos comprender más tarde o más temprano que el poder puede cambiar de manos y puede estar en manos que no nos gusten, así es la Democracia. Y hay que respetar los tiempos de mandato, estar prendiendo fuego todo el día porque no queremos acatar lo que dijeron las urnas y no aceptamos que perdimos, es insoportable y un poco sedicioso.

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