Durante más de un cuarto de siglo, Ricardo Alegría y su hermano Marco han paseado burras por las calles de Santiago de Chile, ordeñándolas y vendiendo la leche a transeúntes.
Es un trabajo algo inusual, pero ciertamente antiguo.
El médico griego Hipócrates recomendaba tomar leche de burra como cura para ciertos males, y se dice que Cleopatra se bañaba en esa leche para embellecer su piel.
La leche de burra se sigue tomando en varias partes del mundo.
Los hermanos Alegría cobran el equivalente de unos 2 dólares por cada vasito de leche y unos 20 dólares por un medio litro, que según dicen es lo máximo que una burra puede producir en un día.
Fuente: AP.
