Estás en tu sofá. No has pisado la calle en días, tu teléfono no ha sonado. Ya son muchos meses estancado. Mirás a la estantería. ¿Cuándo pensás llevarle tu ex todos esos libros? ¿Vas a tener que hacer las malditas cajas, envolvérselas para regalo y dejárselas en la puerta de su nueva casa? A tu antiguo compañero de trabajo, el malnacido que te hizo la cama, lo acaban de ascender, lo contó en Facebook, lo celebrará con una fiesta en su terraza a la que no estás invitado. Tampoco tenés terraza. Sabés que debés llamar a tu madre pero no hay ganas de hablar. Ni de limpiar. La heladera está tiritando, quizás mejor pedir otra pizza luego. ¡Pero si no tenés plata! Bueno, mañana ya veremos cómo te las arreglás. Total, tampoco vas a salir el fin de semana. Qué ruido insoportable emite el silencio.
Tu dolor le gusta a tus amigos en Facebook y viceversa
