Desde sus sencillas frases hasta su ruptura de las reglas del Vaticano, el papa Francisco ha puesto de moda ser católico durante su primer año.
Francisco sabe cómo seducir a la multitud y se ha hecho querer por el público al cuidar de los pobres y cambiar radicalmente el enfoque de la Iglesia.
Ser católico, una moda impuesta “por la transgresión”

Puede que no disfrute su estatus de superestrella, pero sin duda sabe cómo seducir a la multitud y se ha hecho querer por el público al cuidar de los pobres y cambiar radicalmente el enfoque de la Iglesia hacia la misericordia en lugar de la moralización. “Ahora la gente dice feliz, ‘bueno, en realidad yo soy católico’, y a veces están bastante dispuestos a dejarse conocer como católicos”, dijo el cardenal británico Vincent Nichols. “Y pienso que ese es el efecto del papa Francisco. Hay credibilidad en torno al proyecto católico”.
El transgresorFrancisco cree que demasiadas normas de la Iglesia reflejan una “estrechez de miras” y no ha tenido reparo en romperlas. Apenas dos semanas después de ser elegido lavó los pies de una mujer musulmana durante una ceremonia de Jueves Santo que recreó el momento en que Jesús lavó los pies de sus discípulos. Las reglas vaticanas señalan que se debe realizar sólo entre hombres. “La gente reaccionaba diciendo ‘¡Dios, está rompiendo las reglas!’”, señaló monseñor Paul Tighe, el segundo al mando en la oficina de comunicaciones del Vaticano. “Pero en un sentido él nos estaba haciendo recordar la radicalidad de la elección de Jesús”.
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Francisco ha canonizado al menos a dos santos sin pasar por el protocolo de confirmación de milagros de la Santa Sede, además de su decisión de rehuir los apartamentos papales para vivir en el hotel del Vaticano.
¿Romperá Francisco otra regla que prohíbe que los católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil reciban la comunión? El Papa ha convocado a toda la Iglesia al debate.
En CopacabanaFrancisco ha desdeñado las reglas, incluso las de seguridad: Abandonó el papamóvil blindado durante su primer viaje al extranjero a Brasil y fue rodeado por multitudes entusiastas en Río de Janeiro cuando su caravana dio un giro equivocado.
El viaje a Río también fue un hito debido a que él pronunció en el vuelo de regreso sus ahora famosas palabras “si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”. Esto sentó las bases para un cambio radical en el tono sobre la enseñanza de la Iglesia en torno a la homosexualidad y abrió el debate sobre si la Iglesia podría apoyar las uniones civiles, otro de los temas que se van a plantear en el sínodo de octubre.
No todos estás contentos. Los tradicionalistas y algunos católicos conservadores han vociferado acerca de las acciones del Papa, diciendo que confunde a los fieles y socava las enseñanzas de la Iglesia. “El Papa ha comenzado una revolución, y como toda revolución hay grupos que se oponen a los reformistas”, dijo el comentarista vaticano Marco Politi. “Esta es sólo la punta de un iceberg de oposición y resistencia”.
Fuente: AP.