El 13 de noviembre, un comando de tres kamikazes irrumpe en la sala Bataclan, en pleno concierto de un grupo de garage-rock, para el que se habían agotado las entradas. Baño de sangre, olor a pólvora, 89 muertos y el asalto final.Tres horas interminables en el infierno. Llegados del desierto californiano, los irreverentes Eagles of death metal tocan desde hace tres cuartos de hora frente a una muchedumbre joven y compacta en una sala con capacidad para 1.500 espectadores, cuando repentinamente estalla el horror. Son las 21H40 cuando un VW Polo negro con matrícula belga estaciona frente a la fachada del teatro.
Relatos escalofriantes de la dantesca noche en el Bataclán
